Calle de Santa Teresa

Barrio de Justicia

La calle recibe el nombre del convento de carmelitas descalzas de Santa Teresa que ocupó esa manzana desde 1684 hasta su demolición en 1869. El convento fue fundado por Nicolás Gaspar Felipe de Guzmán y Caraffa, príncipe de Astillano y duque de Medina de las Torres, en terrenos del llamado Jardín del Príncipe de Parma, junto a la calle del Barquillo. El nombre no homenajea directamente a Teresa de Ávila como persona, sino al edificio religioso que dominó la zona durante casi dos siglos; la santa es el referente último, pero la vía lo es por la institución.

La calle discurre en el barrio de Justicia, distrito Centro, desde la plaza de Santa Bárbara hasta la calle de Argensola, cruzando con Campoamor y Justiniano. Su trazado es consecuencia directa del derribo del convento: antes de 1869, esa manzana era la clausura íntegra de las carmelitas descalzas, con su huerta y jardín. El convento nació de la piedad nobiliaria del último tercio del XVII. Nicolás de Guzmán compró los terrenos del Jardín del Príncipe de Parma, en la calle del Barquillo, y obtuvo las licencias gracias al patrocinio de la reina María Luisa de Orleans, esposa de Carlos II, que venció las resistencias eclesiásticas. Ocho monjas procedentes de Ocaña tomaron posesión el 9 de septiembre de 1684, con sor María Francisca de los Ángeles como priora fundadora. La primera misa solemne se celebró al día siguiente, 10 de septiembre, con el cardenal Portocarrero como celebrante y asistencia de los reyes. El fundador murió en 1689 cediendo el patronato a la Corona; Felipe V costeó la construcción de la iglesia definitiva, terminada en 1719. El convento albergó obras de arte de primer orden. Entre ellas: la Inmaculada de Pedro de Mena (1686), la Natividad en terracota de Luisa Roldán, la Transverberación de Santa Teresa de Nicola Fumo (1725) y una Transfiguración del taller de Giulio Romano que hoy se conserva en el Prado. Un manuscrito del siglo XVI del Camino de Perfección con anotaciones autógrafas sobrevivió a la exclaustración. La Revolución de 1868 expulsó a la comunidad. Las monjas se refugiaron en Las Salesas y luego en El Pardo. En 1869 el convento fue demolido y la manzana parcelada: surgieron las calles de Argensola, Campoamor, Justiniano y Santa Teresa, esta última como único recuerdo del monasterio desaparecido. La comunidad regresó a Madrid en 1894 a su nuevo convento de estilo neomudéjar en la calle de Ponzano, donde permanece. Ya en el plano de Espinosa de 1769 la vía figura con el nombre actual. El plano de Texeira de 1656 recoge la fachada del convento primitivo, con tres puertas de arco de medio punto y una ventana rectangular sobre cada una, que es la única imagen superviviente del conjunto original. La calle del siglo XIX fue un eje editorial y literario del ensanche burgués. Francisco de Paula Mellado instaló en el número 8 desde 1846 uno de los establecimientos tipográficos más importantes del país, con prensas, talleres de encuadernación y almacenes de librería. Los edificios de la segunda mitad del XIX respondieron a la tipología residencial burguesa: fachadas con rejería ornamental y portadas de piedra, de la que destaca la esquina con Campoamor.
José Zorrilla, autor de Don Juan Tenorio, murió en esta calle la madrugada del 23 de enero de 1893, recostado en la silla de rejilla de su escritorio, asistido por el doctor Forns y acompañado por su esposa Juana Pacheco. Tenía 75 años y se recuperaba de una intervención por tumor cerebral. Su cuerpo estuvo en capilla ardiente en la Real Academia Española, de la que era académico desde 1882. El Círculo de Bellas Artes costeó la placa de mármol y bronce que señala el número donde murió, instalada el 1 de junio de 1916. Las fuentes discrepan en el número exacto: unas dan el 2, otras el 4; la placa es el referente definitivo.

Sus nombres

  • Calle del Convento de Santa Teresa (denominación informal)1684 – c. 1769
  • Calle de Santa Teresac. 1769 – actualidad
Religión y devoción Santos origen confirmado
Ver fuentes (8)