Plaza de la Puerta de Moros

La Latina·Palacio

La plaza toma el nombre de la antigua Puerta de Moros, una de las cuatro puertas de la muralla cristiana de Madrid levantada en el siglo XII. El topónimo recoge la función histórica del acceso: daba salida al camino de Toledo y quedaba junto al arrabal mudéjar, por lo que la usaban preferentemente los musulmanes avecindados en la Morería vecina. Gerónimo de la Quintana, en el siglo XVII, lo formuló así: la llamaron de Moros porque «por ella los moros entraban y salían del lugar por la comunicación que tenían con la ciudad de Toledo». Pedro de Répide matizó que la razón principal era la proximidad al barrio árabe más que un uso exclusivo. Una tercera hipótesis, recogida en la Wikipedia y sin fuente primaria citada, apunta al cementerio musulmán que existió en la cercana plaza de la Cebada. Las dos primeras cuentan con respaldo documental; la tercera permanece sin confirmar.

En el extremo suroeste del laberinto de plazas medievales del Madrid de los Austrias se abre la Plaza de la Puerta de Moros. El nombre viene de una puerta real: la más meridional de las cuatro de la muralla cristiana que mandó levantar Alfonso VII en el siglo XII. Se abría justo donde se bifurcaban los caminos de Toledo y de Segovia. Una sublevación la derribó en 1412, se reconstruyó en 1544 y desapareció en el siglo XVII; el hueco heredó su nombre. La puerta servía a la Morería Vieja, el barrio que se organizó como aljama en el siglo XIII, con mezquita, baños y cementerio propios, hasta que la Real Cédula de 1502 obligó a los mudéjares a convertirse o marcharse. Libre la puerta, la plaza tuvo una fuente monumental rematada por un Endimión de mármol que hoy se conserva en el Museo de Historia de Madrid. Aquí se montaban sainetes durante las fiestas de la Paloma, y la propia plaza forma parte del decorado de «La verbena de la Paloma».
En la plaza corrió durante generaciones una leyenda de aparecidos recogida por Pedro de Répide y confirmada en el blog Edificios de Madrid (2021): los vecinos oían de noche lamentos, gritos y aullidos que atribuían al alma de un moro muerto sin bautismo. Para espantarlo, los cristianos pusieron una cruz en lo alto de la puerta. Según el relato, entonces se aparecieron tres fantasmas que clamaban el nombre de su asesino. El culpable resultó ser un armenio que había matado y devorado a sus tres hijos. Confesó ante las autoridades, fue ajusticiado a azotes y las apariciones cesaron. La historia circuló como verídica al menos desde el siglo XVII y Répide la recoge sin negarla expresamente, aunque sin señalar fuente documental primaria.

Sus nombres

  • Puerta de Moros (topónimo de la puerta)siglo XII – siglo XVII
  • Plaza de la Puerta de Morossiglo XVII – presente
Construcciones Edificios e instituciones origen disputado
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