Plaza de los Carros
Barrio de las Letras · Palacio
El nombre procede de la función que tuvo el espacio hasta principios del siglo XX: punto de estacionamiento y contratación de carros de transporte y mudanza que entraban a la villa por la cercana Puerta de Moros. En el mismo lugar paraban las diligencias que salían hacia distintos puntos del reino, y los mozos de cuerda disponían allí de sus propios carros para distribuir las mercancías traídas por los arrieros.
La plaza no existía en 1656. El plano de Texeira muestra ese suelo como parte de las manzanas 125 y 126, y el de Espinosa de los Monteros (1769) recoge el espacio sin denominación, integrado en el entorno de la Puerta de Moros. La apertura del solar se produjo entre 1656 y 1657, cuando se demolieron varias casas y un lienzo de la muralla cristiana medieval cuya piedra se aprovechó para construir la Capilla de San Isidro, aneja a la iglesia de San Andrés. El resultado fue un terreno abierto que fue ganando carácter de plaza durante el siglo XVIII. La vocación carretera del espacio se mantuvo activa mientras la Puerta de Moros siguió siendo paso principal de mercancías hacia el sur de la ciudad. Arrieros, carreteros y mozos de cuerda usaban la plaza como nudo de transferencia: los primeros descargaban en ella y los segundos redistribuían el género hacia el mercado de la Cebada y el resto del barrio. Las diligencias de largo recorrido la usaron también como punto de salida hasta que el ferrocarril desplazó ese tráfico en el último tercio del siglo XIX. La plaza conserva en su subsuelo dos capas de historia anterior. En 1984, durante las obras de peatonalización impulsadas por el alcalde Enrique Tierno Galván, los arqueólogos Manuel Retuerce, Carmen Priego y Luis Caballero localizaron un canal hidráulico de sección rectangular con pavimento de piedra y sujeción lateral, atribuido a época omeya por la cerámica en verde y manganeso encontrada junto a él. El qanat, que discurría paralelo a la calle de Don Pedro y probablemente conectaba con el arroyo de San Pedro, tenía unos diez metros de longitud conservada y se consideró entonces pieza singular de la ingeniería hidráulica andalusí en la Península. También aparecieron dos silos y una cueva de uso doméstico de origen islámico. En 2018, una reforma del local número 4 sacó a la luz un tramo de la muralla cristiana del siglo XII, visible hoy en el interior del restaurante que ocupa el espacio.
Pedro de Répide documenta en su crónica de los años veinte que el número 1 albergaba la tenencia de alcaldía del distrito de La Latina. La cúpula de la Capilla de San Isidro y la fachada de la casa-palacio del Duque del Infantado definen el perfil visual de la plaza, que es enteramente peatonal desde finales del siglo XX.
Entre 1656 y 1657 se derribaron las casas y el tramo de muralla medieval que ocupaban el solar para aprovechar la piedra en la construcción de la Capilla de San Isidro. La plaza nació, literalmente, del desmantelamiento de la defensa cristiana de Mayrit: el mismo material que durante siglos había protegido la villa pasó a formar los muros de una capilla dedicada al patrono de Madrid.
Sus nombres
- Plaza de los Carrossiglo XVIII (anterior a 1769)
- Plaza de Aguirre1868-1874 (Sexenio Democrático)
- Plaza de Julio Romero de Torres1932-1965
- Plaza de los Carros1965 - actualidad
Ver fuentes (8)
- Plaza de los Carros — Wikipedia (es)
- El origen de la Plaza de Carros — Secretos de Madrid
- Los Viajes de Agua y la plaza de los Carros — Arte en Madrid
- Muralla cristiana en la Plaza de los Carros — Arte en Madrid
- Origen y evolución urbanística de la Plaza de los Carros — Dialnet (Priego, 1990)
- Joaquín Aguirre de la Peña — Wikipedia (es)
- Julio Romero de Torres — Patrimonio cultural y paisaje urbano, Ayuntamiento de Madrid
- Explorando el pasado de Madrid: La Plaza de los Carros — CallejeartemAdrid