Calle del Tesoro
Barrio de las Letras · Universidad
Nombre de origen legendario que se atribuye al hallazgo de un tesoro enterrado, bien durante las obras de cimentación de unas casas en el siglo XVII (leyenda del tesoro de Juan I), bien en la bodega del número 6. Sin embargo, el topónimo ya aparece documentado hacia 1590, lo que refuta las versiones que lo sitúan en tiempos de Felipe IV.
La calle discurre unos 264 metros en dirección suroeste-noreste, entre la calle de las Pozas y la de Espíritu Santo, con intersecciones en Minas y Santa Lucía, en el barrio de Universidad (distrito Centro). Pertenece al área que hasta el siglo XIX se conoció como barrio de Maravillas, por la imagen de la Virgen de las Maravillas venerada en el convento próximo.
El nombre más popular que circula en la literatura erudita procede de un hallazgo de monedas: según las crónicas del siglo XIX, al abrir los cimientos de unas casas afloró un pozo con varias vasijas de barro repletas de monedas de oro atribuidas al reinado de Juan I (1379-1390). La versión más reciente de la leyenda dice que ocurrió bajo Felipe IV, pero Luis Miguel Aparisi Laporta documentó que la calle ya se llamaba así hacia 1590, unos cuarenta años antes de que Felipe IV accediera al trono. El topónimo es, por tanto, anterior a la anécdota más difundida sobre su origen.
Existe una segunda explicación, recogida en las Etimologías de las calles de Madrid (1863, anónimo), que no descarta la leyenda del pozo pero añade otra versión: un vecino de la casa número 6 descubrió en la bodega varias ollas con escudos antiguos y exclamó que tenía «un tesoro», aludiendo también a la virtud de su esposa. La ambigüedad entre el hallazgo material y el elogio conyugal se mantiene sin resolver en las fuentes.
Durante un período de coexistencia con otra vía homónima, la calle llevó el nombre de Tesoro Alto. Hasta bien entrado el siglo XIX, existía junto al Alcázar una calle del Tesoro que tomaba el nombre de la Casa del Tesoro, edificio de servicio regio demolido por orden de José Bonaparte para crear la Plaza de Oriente. Al desaparecer esa calle, el adjetivo «alto» dejó de ser necesario.
Mesonero Romanos, en El antiguo Madrid (1861), menciona la calle pero reconoce no conocer su etimología ni su historia, lo que confirma que la leyenda del tesoro no circulaba como verdad establecida en su tiempo o al menos no le resultaba documentable. Aparisi Laporta, en su estudio de 2001, proporciona el dato de 1590 como primera referencia conocida del topónimo, sin entrar en la leyenda.
Cuando en 2009 el periodista Luis de la Cruz preguntó a los vecinos por el origen del nombre, ninguno supo decirlo con seguridad; varios creían que la calle debía el nombre a un tesoro escondido «en algún sótano de por aquí» sin conocer qué reinado ni qué casa concreta. La leyenda sobrevivía como rumor de barrio, desligada ya de cualquier episodio preciso.
Sus nombres
- Calle de Buena Viña / Buena VistaAnterior a ca. 1590 (fechas exactas no documentadas)
- Calle del Tesoro AltoCa. siglo XVII – siglo XIX (hasta la desaparición de la otra Calle del Tesoro junto al Alcázar)
- Calle del TesoroCa. 1590 en adelante; denominación exclusiva desde el siglo XIX
Ver fuentes (6)
- «Tesoro, con la suerte en el nombre» — Somos Malasaña / elDiario.es (2009)
- Mesonero Romanos, El antiguo Madrid (1861) — Cervantes Virtual
- Capmany y Montpalau, Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid (1863) — Internet Archive
- Aparisi Laporta, Toponimia madrileña: proceso evolutivo (2001) — referencia bibliográfica vía Dialnet
- Peñasco y Cambronero, Las calles de Madrid (1889) — BNE Digital
- Calle del Tesoro — Wikidata Q29838583