Calle de Minas

Malasaña·Universidad

El nombre alude a cuevas o galerías subterráneas que existieron en la ladera antes de que la zona se urbanizara. La tradición más extendida las relaciona con los restos de un puente sobre el arroyo de Matalobos destruido por las tropas de Enrique II de Castilla, cuyos arcos o socavones sirvieron de refugio a malhechores. Compiten otras tres hipótesis sin documentación directa: que las cuevas daban salida a las propiedades de un vecino conocido como «el Rubio»; que existían minas de época árabe usadas como vía de escape durante las reconquistas; y que la calle tomó el nombre de los antepasados de Eugenio de Mina, cuyas casas habrían estado aquí. El propio Mesonero Romanos, en 1861, declara que de esta calle «no sabemos la etimología ni la historia», lo que sitúa el problema en la primera línea de las disputas del callejero.

La calle de Minas cae de Espíritu Santo a Pez por una pendiente tan acusada que el propio suelo cuenta su secreto: bajo el pavimento corría el arroyo de Matalobos, que bajaba del bosque de Amaniel. Antes de que llegaran las casas, el fondo de aquel barranco se llenaba de cuevas y socavones. La gente los llamaba «minas», no por metales, sino en el sentido de galería excavada, hueco en la tierra. De ese paraje desolado viene el nombre, y por esos huecos, se cuenta, pasaban la noche los bandidos. Mesonero Romanos la incluyó en 1861 entre las paralelas altas del barrio y la describió sin «población, vitalidad ni comercio» por su posición extrema y su desnivel. Durante el siglo XX siguió fiel a su carácter popular: taberna, herbolario, tahona, carpintería. Su rareza es otra: conserva el mismo nombre desde que existen registros escritos, algo casi imposible en un callejero madrileño que se rehízo entero en el XIX.
Mesonero Romanos, el cronista más sistemático del Madrid del siglo XIX, reconoce en El antiguo Madrid (1861) que de la calle de las Minas y de las Pozas «no sabemos la etimología ni la historia». La honradez de ese «no sabemos» en un autor que rastreaba hasta el origen de los nombres más oscuros convierte la propia ignorancia en dato: la calle llegó al siglo XIX sin papeles que la explicaran.

Sus nombres

  • Minas AltaSiglo XVII – mediados del siglo XIX
  • Calle de las MinasMediados del siglo XIX – actualidad
Naturaleza Paisaje origen disputado
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