Calle de Pozas

Malasaña·Universidad

El nombre alude a las cinco pozas de agua que existían en el huerto de Diego Enríquez, párroco de Colmenar de Oreja, cuya finca se extendía por la zona antes de que Felipe II fijara la corte en Madrid. Tanto el plano de Teixeira (1656) como el de Espinosa (1769) recogen ya esta denominación, lo que la convierte en uno de los topónimos más estables del barrio de Universidad.

La Calle de las Pozas trepa de sur a norte en apenas 154 metros, desde la Calle del Pez hasta la Calle del Espíritu Santo. Con seis metros de ancho, figura entre las callejas más angostas del distrito Centro. El nombre viene de un huerto. Allí el párroco de Colmenar de Oreja, Diego Enríquez, mantenía cinco pozas para regar sus plantas, junto a una fuente de aguas finas que el día de San Juan abría sus caños al vecindario. A mediados del XIX el entorno se llenó de letras: la Universidad Central ocupó la Carrera de San Bernardo y la calle respiró ese aire de aulas e imprentas. En el número 12 funcionaba La Guirnalda, que sacó de sus prensas varias novelas de Galdós, entre ellas La Fontana de Oro y La desheredada. Rosa Chacel devolvió esta calle a la literatura en Barrio de Maravillas (1976).
La imprenta La Guirnalda, instalada en el número 12, imprimió La Fontana de Oro (1870), primera novela de Benito Pérez Galdós, además de Miau, Tormento y La desheredada. El propio Galdós fundó en 1897 su propia editorial, pero los primeros títulos que lo consagraron salieron de esta calle del barrio de Universidad.

Sus nombres

  • Calle de las PozasAntes de 1656 — actualidad
Naturaleza Paisaje origen disputado
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