Plaza del Rastrillo

Barrio de las Letras · Universidad

El nombre viene del mercadillo de roperos y prenderos (comerciantes de ropa y objetos de segunda mano) que se instaló en esta plaza desde al menos el siglo XVII, distinguiéndose del Rastro mayor de la Ribera de Curtidores mediante el diminutivo rastrillo.

La plaza ocupa el cruce de la calle del Espíritu Santo con las de San Andrés, Tesoro y Marqués de Santa Ana (antes del Rubio) en el barrio de Universidad, distrito Centro. En el plano de Pedro Texeira (1656) el espacio aparece integrado en la «Calle de la Cruz del Espíritu Santo», denominación que recuerda una cruz de piedra rematada por una paloma colocada tras el rayo que, la noche del tercer día de Pentecost de 1628, redujo a cenizas varias casuchas del lugar. La cruz permaneció hasta 1820, cuando el corregidor Marquina retiró las cruces callejeras de la corte; solo sobrevivió la de Puerta Cerrada. El mercado de segunda mano que daría nombre a la plaza arrancó a principios del siglo XVII en la Plaza de Herradores. Las quejas vecinales expulsaron a los gremios de roperos y prenderos hacia diferentes puntos de la ciudad hasta que encontraron asiento definitivo aquí, junto a la Cruz del Espíritu Santo. El mercadillo —⁠ropa, muebles, alhajas, comida⁠— funcionaba a diario en horas de mañana y se alimentaba del tráfico de puestos procedentes de la Plaza de San Ildefonso, que extendía su radio por la Corredera Alta y Baja de San Pablo. Para diferenciarlo del Rastro de la Ribera de Curtidores, los vecinos lo llamaron el Rastrillo. Pedro de Répide recoge la historia de este espacio en sus artículos sobre Madrid (reunidos póstumamente en «Las calles de Madrid»), apoyándose en la tradición que Antonio de Capmany fijó sobre la cruz y la calle. Mesonero Romanos documenta el mismo entorno en «El antiguo Madrid» (1861). El espacio careció de denominación oficial hasta el 18 de noviembre de 1969, cuando el Ayuntamiento franquista lo bautizó Plaza de Juan Pujol en homenaje al periodista y propagandista del régimen (1883-1967), jefe de Prensa y Propaganda de la Junta de Defensa de Burgos y director de «Informaciones», periódico financiado por la embajada alemana. Los vecinos nunca adoptaron ese nombre: siguieron llamando al lugar la plaza del Rastrillo, o también plaza del Madroño y plaza del Ojalá, por dos bares que marcaron la vida del espacio en el siglo XX. En 2017, la Comisión de Memoria Histórica del Ayuntamiento propuso rebautizarla como Plaza de Corpus Barga, pero el barrio se movilizó a favor del topónimo popular. Tras recursos judiciales promovidos por la Fundación Francisco Franco, el Pleno del Distrito Centro aprobó el nombre Plaza del Rastrillo, y en mayo de 2018 los operarios municipales colocaron las nuevas placas. En mayo de 2026 concluyó una reforma de 2,3 millones de euros que añadió 76 árboles, duchas de vapor y una fuente, y unificó el pavimento con las calles adyacentes.
Según el artículo «La plaza del Rastrillo del Espíritu Santo» (antiguoscafesdemadrid.com, 2013), que recoge tradición atribuida a Répide, Felipe IV solía frecuentar la zona de noche buscando diversión entre la población marginal del barrio. Una de esas noches fue asaltado junto a sus acompañantes. Las autoridades detuvieron a todos los hombres del contorno; cinco fueron ejecutados y varias manos cortadas se exhibieron bajo la cruz del Espíritu Santo como escarmiento público.

Sus nombres

  • Calle de la Cruz del Espíritu Santo (espacio sin denominar)antes de 1656
  • Plaza del Rastrillo (nombre popular)siglo XVII - 1969
  • Plaza de Juan Pujol18 noviembre 1969 - mayo 2018
  • Plaza del Rastrillomayo 2018 - actualidad
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