Calle del Molino de Viento

Barrio de las Letras · Universidad

El nombre viene de un molino de viento de grandes aspas que existía a principios del siglo XVII en lo alto de la calle, en terrenos de Luis Valle de la Cerda, contador mayor del Consejo de Cruzada. La calle ya aparece con ese nombre en los planos de Texeira (1656) y de Espinosa (1769), lo que indica que el topónimo era anterior a ambos levantamientos. La referencia documental más precisa la fija Peñasco y Cambronero (1889): «En lo alto de la calle existía, á principios del siglo XVII, un molino de viento que pertenecía á las propiedades de D. Luis Valle de la Cerda, contador mayor del Consejo de Cruzada.»

La calle arranca en la plaza de Carlos Cambronero, donde confluye con la calle del Pez, y discurre unos 178 metros hasta la calle de Don Felipe, en el barrio de Universidad, distrito Centro. El molino que le dio nombre se alzaba en lo alto de ese tramo, en tierras que hacia 1600 pertenecían a Luis Valle de la Cerda (c. 1560-1606), jurista conquense, espía al servicio de los Habsburgo y contador mayor de la Santa Cruzada. Su hija Teresa Valle de la Cerda fundó en 1623 el convento benedictino de San Plácido, situado muy cerca, aportando para ello 20.000 ducados. Los terrenos con el molino pasaron también a manos del convento, según recoge la tradición erudita madrileña. El molino fue en el siglo XVII lugar de romería y fiesta popular. Mesonero Romanos lo confirma en El antiguo Madrid: «La calle del Molino de Viento se llamó así porque, en efecto existía uno en lo alto de ella, y está pintado así en el plano del siglo XVII.» Miguel Herrero García, en Madrid en el teatro, documenta que esas fiestas del molino pasaron al entremés y al teatro breve de la época. Calderón de la Barca menciona un «Molino de la pólvora» en su comedia Fuego de Dios en el querer bien que los historiadores identifican con este mismo enclave. Francisco de Avellaneda lo saca directamente a escena en El entremés del Titeretier, donde un personaje dice «Todo el molino de viento / ya por consorte tenéis», lo que supone que el edificio era reconocible para el público del corral sin más explicación. En el siglo XIX la calle se consolidó como zona de artesanos y vecindad modesta, patrón habitual del ensanche norteño del casco histórico. A comienzos del XX residió allí el poeta modernista Francisco Villaespesa con su compañera María, en la penuria que Rafael Cansinos Assens describió como «bohemia mísera». El triunfo de El alcázar de las perlas (1911) le permitió mudarse a la calle de Mendizábal. El pintor manchego Gregorio Prieto Muñoz propuso en abril de 1967 levantar en la plaza de Carlos Cambronero un molino-museo de fisonomía parecida al dibujado por Texeira; dificultades de cimentación frustraron el proyecto, que acabó ejecutándose en Valdepeñas (Ciudad Real).
En El entremés del Titeretier de Francisco de Avellaneda (siglo XVII), un actor salía a escena caracterizado como el molino de viento del barrio, con aspas visibles, y el público de los corrales de comedias lo reconocía de inmediato. El texto hace hablar al molino como personaje y lo declara «consorte» de otro personaje; prueba de que el edificio era tan familiar para el madrileño medio que podía funcionar como chiste sin contexto adicional.

Sus nombres

  • Calle del Molino de Vientoanterior a 1656 – actualidad
Objetos Objetos origen disputado
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