Calle de Don Felipe

Barrio de las Letras · Universidad

Toma el nombre de don Felipe de Acuña, alcalde de Casa y Corte y Rastro que residía en esta calle y era propietario de la mayor parte de los terrenos del entorno, en lo que entonces eran arrabales de Madrid al norte de la villa.

La calle discurre en ligera pendiente entre la plaza de San Ildefonso y la calle de la Madera, en el barrio de Universidad. Tiene unos 107 metros de longitud y código postal 28004. En el plano de Texeira (1656) aparece rotulada como «calle del Rosario». Con el tiempo el uso popular fue añadiendo al topónimo religioso el nombre del magistrado que allí vivía, de modo que circuló como «del Rosario de Don Felipe» —⁠denominación que recoge Mesonero Romanos en *El antiguo Madrid* (1861), aunque el escritor confiesa no conocer la razón del apelativo⁠—⁠. El nomenclátor municipal de 11 de enero de 1835 la registra oficialmente como «Calle de Rosario de Don Felipe»; el nombre se fue abreviando hasta quedar en el actual «Calle de Don Felipe». Don Felipe de Acuña desempeñó el cargo de alcalde de Casa y Corte y Rastro, uno de los magistrados que integraban la Sala de Alcaldes de Casa y Corte. Esa institución ejercía jurisdicción criminal y de gobierno sobre Madrid y sobre las cinco leguas de su rastro —⁠el territorio circundante sujeto a la autoridad de la corte⁠—⁠. A diferencia del alcalde Francisco Chinchilla, del que la memoria popular guardó recuerdo severo, a Acuña se le describía como bondadoso, moderado y caritativo, sin que eso le impidiera ser estricto en el ejercicio de su cargo. Benito Pérez Galdós ambienta parte de *El amigo manso* (1882) en esta calle y la califica de «sosegada». El carácter poco transitado que tenía en el siglo XIX se ha mantenido en parte: aun hoy contrasta con el bullicio de la plaza de San Ildefonso en la que desemboca.
Al dictar testamento, Acuña destinó sus bienes a los pobres. Cuando el notario —⁠instigado, según la tradición, por los interesados⁠— le preguntó si dejaba algo a sus criados, respondió que les dejaba «el perdón por todo lo que le habían robado». La anécdota circuló como síntesis de su carácter: severo en la magistratura, clemente en la vida privada.

Sus nombres

  • Calle del RosarioHasta mediados del siglo XVII (documentada en el plano de Texeira, 1656)
  • Del Rosario de Don FelipeSiglo XVII-1835 (uso popular; recogido por Mesonero Romanos en 1861 como nombre anterior)
  • Calle de Rosario de Don FelipeDesde el 11 de enero de 1835 (nomenclátor oficial del Ayuntamiento de Madrid)
  • Calle de Don FelipePosterior a 1835 (fecha exacta del cambio no consta en las fuentes consultadas)
Personas Jueces y magistrados origen disputado
Ver fuentes (6)