Calle de la Madera

Barrio de las Letras · Universidad

La calle toma el nombre de los corrales y depósitos de madera que ocuparon el solar antes de su urbanización, hacia 1580. La tradición recogida por Capmany (1863) y Peñasco y Cambronero (1889) señala que esos solares eran propiedad de Catalina de la Cerda, quien acumulaba allí madera de construcción traída a Madrid desde distintos puntos, incluyendo piezas de Indias y remesas procedentes de Valsaín. El aprovisionamiento maderero persistió durante décadas y dio nombre al eje viario cuando se trazó la calle.

La Calle de la Madera discurre en el barrio de Universidad (distrito Centro) desde la calle de la Luna hasta la calle del Espíritu Santo, cruzando la calle del Pez. Durante siglos funcionó como dos vías independientes: Madera Baja, entre la plaza de la Luna y la calle del Pez, y Madera Alta, entre la calle del Pez y la calle del Espíritu Santo. Así aparece ya en el plano de Texeira (1656) y así la recogen Capmany y Peñasco y Cambronero. La unificación en un solo topónimo se consolidó en el siglo XX. El solar que hoy ocupa la calle fue, antes de su urbanización hacia 1580, un conjunto de corrales de madera de construcción. Los depósitos provenían de lugares tan distintos como los bosques de la Sierra de Guadarrama (Valsaín) y de América (madera de Indias), lo que da idea del carácter logístico del eje en los años de expansión de Madrid como corte. En la manzana adyacente al tramo alto, Jerónimo de Villanueva, Protonotario de Aragón y secretario de Felipe IV, construyó una casa que conectaba por pasadizo con el convento de San Plácido, fundado en 1623 en la esquina con la calle del Pez. Ese pasadizo fue el eje de uno de los escándalos más comentados del Madrid del Siglo de Oro: el rey Felipe IV habría visitado de noche a través de él a una joven novicia llamada Margarita, episodio que acabó con Villanueva ante la Inquisición y confinado dos años en Toledo. Mesonero Romanos, en El antiguo Madrid, sitúa en el antiguo número 26 de la Madera Alta una casa que perteneció a Margarita de Quevedo, hermana del escritor y esposa del oficial Juan de Alderete; el propio Francisco de Quevedo la frecuentó, aunque la propiedad era de ella y no suya. Entre 1797 y 1803 residió en el antiguo número 18 de la Madera Alta el compositor italiano Luigi Boccherini, en sus últimos años de vida y en precariedad económica tras la retirada del mecenazgo ducal. Una placa conmemorativa, con dedicatoria de Gerardo Diego, recuerda hoy ese número. La actriz Loreto Prado nació en el número 20 en 1863. En el último tercio del siglo XIX la calle se convirtió en uno de los ejes de la prensa madrileña: alojó las redacciones de El Correo Español (carlista), El País (republicano, desde cuyo balcón arengó Alejandro Lerroux) y, más tarde, La Libertad e Informaciones. Esa concentración de talleres tipográficos y redacciones dio a la vía una segunda vocación —⁠la tinta como prolongación de la madera⁠— que mantuvo hasta entrado el siglo XX. El dramaturgo Fernando Arrabal vivió de niño, con su madre Carmen Terán, en el número 17, adonde llegaron en 1940 tras el final de la guerra. También consta que el escritor José Saramago frecuentó la calle durante su estancia madrileña, asociado al bar Casa Julio.
Boccherini murió en Madrid el 28 de mayo de 1805 y su vejez transcurrió en parte en la Madera Alta. El Ayuntamiento instaló en 1956 una placa conmemorativa con la inscripción «En esta casa vivió y murió / Luigi Boccherini / Músico insigne / Aquí compuso admirables obras / de raíz italiana y ambiente madrileño», con dedicatoria de Gerardo Diego. La placa señala el número 5 de la calle Jesús y María como lugar de fallecimiento, no la Madera; investigaciones posteriores de José Antonio Boccherini y Jaime Tortella demostraron además que la placa está en el número de manzana equivocado, consecuencia del cambio en el sistema de numeración de 1834.

Sus nombres

  • Madera Alta / Madera Bajahasta siglo XX
  • Calle de la Maderasiglo XX–actualidad
Oficios Gremios origen disputado
Ver fuentes (10)