Calle del Álamo

Barrio de Universidad

La calle debe su nombre a una alameda que existió en los jardines de don García de Barrionuevo de Peralta, propietario de estas tierras en el siglo XVI. Antonio Capmany, que es la fuente más antigua que lo documenta, menciona la alameda junto a una fuentecilla apodada «del Piojo» donde los indigentes esperaban la limosna del señor. Los álamos fueron talados por un propietario posterior; uno solo quedó en pie, y ese árbol solitario concentró la toponimia de toda la calle y del pequeño barrio del Álamo que la rodeaba.

La calle discurre desde la Plaza de los Mostenses hasta encontrarse con la calle de los Reyes, donde la vía continúa como Calle de Amaniel. Pertenece al barrio de Universidad, distrito Centro, con código postal 28015. El callejero oficial del Ayuntamiento le asigna la clave 13600. El subsuelo histórico del nombre es el señorío de García de Barrionuevo de Peralta, cuyas tierras en el perímetro de lo que sería el barrio de Maravillas reunían huertas, jardines y arbolado. De esa misma heredad procede el nombre de la vecina Calle de la Manzana, que los cronistas del siglo XIX atribuyen a los manzanos de las mismas fincas. La calle figura en el entorno inmediato del convento de San Norberto, fundado en 1611 por los Premonstratenses (de ahí «los Mostenses»), y formaba parte de la red de calles menudas que rodeaban la plazuela conventual: Reyes, Manzana, Beatas, Parada, Garduña, Rosal, San Ignacio, Santa Margarita, San Cipriano y la Travesía del Conservatorio. Este conjunto de travesías era lo que los madrileños llamaban el barrio del Álamo, término que también designaba a la calle principal antes de que la administración lo fijara como nombre oficial. La apertura de la Gran Vía en el primer tercio del siglo XX desarticuló el tejido urbano. El tramo que la calle del Álamo prolongaba hacia el sur pasó a llamarse Calle de Isabel la Católica (antes Calle de la Inquisición), y la plaza original de los Mostenses desapareció; la que hoy se conoce con ese nombre no coincide exactamente con la antigua. La calle del Álamo sobrevivió al derribo, pero quedó en posición marginal respecto al nuevo eje viario. Capmany es el cronista más citado para este origen; su referencia al álamo y a la fuente del Piojo aparece recogida por la práctica totalidad de las fuentes posteriores, incluida la prensa de barrio del siglo XXI. Peñasco y Cambronero (1889) documentan la calle dentro del nomenclator general pero sin añadir datos que contradigan la versión de Capmany. Pedro de Répide la sitúa en el «laberinto de callejuelas» de la zona, sin apartarse del relato establecido.
Según la tradición recogida por fuentes locales, cuando el propietario que sucedió a Barrionuevo ordenó talar la alameda, un solo árbol quedó en pie. Los vecinos aseguraban que una noche apareció un hombre colgado de sus ramas. Al llegar al amanecer el juez, los sepultureros y los alguaciles, no encontraron rastro del cuerpo: solo la soga mecida por el viento. La leyenda atribuye al árbol un carácter siniestro que habría disuadido a cuadrillas de ladrones de acercarse al paraje, y que aceleró la decisión de derribarlo definitivamente.

Sus nombres

  • Sin denominación documentada / entorno de huertas BarrionuevoSiglo XVI
  • Calle del Álamo (nombre de barrio y de calle)Siglo XVII – documentado en el entorno del plano de Texeira (1656)
  • Calle del Espíritu Santo (nombre compartido con Amaniel)Siglo XVIII – fecha exacta no consta
  • Calle del Álamo (nombre fijado oficialmente)Siglo XIX – anterior a 1843
Naturaleza Árboles origen disputado
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