Plaza de los Mostenses

Barrio de Universidad

El nombre remite al convento de canónigos regulares premonstratenses de San Norberto, fundado en 1611 en ese solar. El vulgo abrevió «premonstratenses» en «mostenses», y el topónimo cuajó en la plazuela que quedó al demolerse el convento en 1810-1811.

La orden de los canónigos premonstratenses toma su nombre del priorato de Prémonté (Aisne), donde San Norberto de Xanten la fundó hacia 1121. El término latino Praemonstratensis —⁠«el lugar pre-mostrado»⁠— alude a la visión que según la tradición guió a Norberto hasta ese paraje. En Madrid, la voz popular lo redujo a «mostenses». El solar que ocupa la plaza fue antes convento de dominicas de Santa Catalina de Siena, trasladadas por el duque de Lerma a la calle del Prado. Los premonstratenses se instalaron allí en 1611 con licencia del cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas y el patrocinio económico de Juan de Zúñiga, conde de Miranda y presidente del Consejo de Castilla. Construyeron una iglesia que Mesonero Romanos califica de «buena», aunque la ruina parcial que sufrió en 1740 obligó a reconstruirla. Ventura Rodríguez proyectó entre 1752 y 1754 una nueva fachada de pórtico semicircular flanqueado por dos torres con columnas corintias; Manuel Álvarez talló en piedra de Colmenar el San Norberto que coronaba el segundo cuerpo. El conjunto se convirtió en uno de los edificios religiosos más estimados de la ciudad. José Bonaparte ordenó la demolición del convento en abril de 1810 para abrir espacios en el casco congestionado. Los arquitectos reales Silvestre Pérez y Juan Antonio Cuervo —⁠ambos discípulos de Ventura Rodríguez⁠— se resistieron alegando el valor artístico del edificio, pero una nueva orden real en 1811 terminó con lo que quedaba en pie. Sobre el solar vació quedó primero un descampado y luego un mercado al aire libre. La plazuela resultante articulaba un laberinto de callejuelas que Pedro de Répide describió bordeado por las calles de Isabel la Católica (antes de la Inquisición), del Rosal, travesía de la Parada, calle de Antonio Grilo, del Álamo, travesía del Conservatorio y calle de San Cipriano, la mayoría hoy desaparecidas. En esa trama se instalaron instituciones de distinto signo: en 1823 la Suprema Asamblea de los Comuneros de Castilla —⁠sociedad secreta liberal⁠— ocupó el palacio de Revillagigedo, número 25 de la plaza. A su disolución, la reina María Cristina de Borbón destinó el mismo edificio al primer Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, fundado por Real Decreto de 15 de junio de 1830 e inaugurado el 2 de abril de 1831; Francisco Piermarini, cantante de ópera italiano, fue su primer director. La travesía trasera conserva aún el nombre popular de Travesía del Conservatorio. En 1875 el arquitecto Mariano Calvo Pereira levantó sobre el solar del antiguo convento un mercado de hierro y cristal de 3.760 metros cuadrados, con 96 columnas y cubierta acanalada suministrada por la firma británica Andrew Handyside and Company. Alfonso XII lo inauguró el 11 de junio de 1875. El mercado se especializó en pescado gallego y cántabro gracias a la proximidad de la Estación del Norte. En 1925 fue derribado para la construcción del tercer tramo de la Gran Vía, pese a no estar incluido en las órdenes de derribo iniciales. El mercado actual, obra racionalista de Carlos de Miguel, fue inaugurado el 29 de diciembre de 1945 —⁠en la documentación oficial⁠— aunque la bibliografía usa indistintamente 1945 y 1946. El Ayuntamiento lo llamó provisionalmente Mercado de Santo Domingo, pero el nombre popular de Mostenses se impuso sin discusión y es el que figura en el nomenclator. La antigua fuente que surtía la plazuela recibía el nombre de Fuente del Piojo; el médico e higienista Pedro Felipe Monlau la describió como «la más mísera de todas las fuentes de Madrid».
Francisco García Chico, el más temido agente de la policía secreta de Fernando VII, vivía en el número 20 de la plaza, esquina a la calle de Isabel la Católica. A fuerza de extorsionar a liberales e ilustrados acumuló más de setecientos cuadros, entre ellos unas cincuenta obras de Goya, dos Velázquez, tres Murillos, un Rubens y un Durero. Los viajeros extranjeros visitaban su casa como si fuera una pinacoteca pública. Cuando estalló la revolución de julio de 1854, la multitud asaltó el edificio. No lo encontró en un primer registro; fue una de sus ex amantes quien reveló el escondite. García Chico, enfermo, fue sacado de la cama y conducido desde la plaza de los Mostenses hasta la plaza de la Cebada, donde lo fusilaron sin juicio.

Sus nombres

  • Solar de Santa Catalina de SienaAnterior a 1611
  • Convento de San Norberto (premonstratenses)1611–1811
  • Plazuela de los Mostenses (primer mercado al aire libre)1811–1875
  • Plaza de los Mostenses con mercado vitroférreo1875–1925
  • Plaza de los Mostenses (mercado actual)1945–actualidad
Religión y devoción Conventos y fundadores origen disputado
Ver fuentes (10)