Calle de las Provisiones

Barrio de las Letras · Embajadores

El nombre viene del almacén de vituallas para el ejército que ocupaba el extremo sur de la calle durante el reinado de Fernando VII. En 1835, cuando el Corregidor Marqués de Pontejos ejecutó la gran reforma del nomenclátor madrileño, la calle recibió el rótulo Provisiones en referencia directa a ese depósito. El edificio fue posteriormente reconvertido en lo que acabó siendo la Fábrica de Tabacos de Embajadores.

La calle discurre en el barrio de Embajadores, distrito Centro, entre la calle del Amparo y la calle de Embajadores, con salidas hacia Miguel Servet, la Inclusa y la plaza de San Lorenzo. Mide poco más de cien metros y tiene carácter de living street dentro del callejero actual. Su historia documentada arranca antes de que tuviera nombre estable. En el plano de Chalmandrier (1761) figura como calle del Tinte, lo que señala una actividad artesanal en la zona —⁠probablemente un obrador de tintorería⁠— durante el siglo XVIII. Antes de eso, o en paralelo, circuló como calle del Amor de Dios Baja para distinguirla de la calle del Amor de Dios que sigue existiendo hoy con ese nombre, en la misma trama de Lavapiés. El cambio a Provisiones se produjo en 1835, dentro de la reforma que Pontejos impulsó para eliminar los duplicados del callejero y ajustar los rótulos a realidades topográficas o funcionales. El motivo fue el almacén de vituallas para el ejército situado al final de la calle en tiempos de Fernando VII. Ese mismo edificio, construido entre 1781 y 1792 por Manuel de la Ballina López de Castro como Real Fábrica de Aguardientes, Rosolís y Naipes, fue ocupado como cuartel por las tropas napoleónicas en 1808, reconvertido en manufactura tabaquera desde 1809 bajo José Bonaparte, y en la segunda mitad del siglo XIX funcionó como la Fábrica de Tabacos de Embajadores que hoy se conoce como La Tabacalera. El edificio ocupa el perímetro delimitado por Embajadores, Miguel Servet y Provisiones, con fachada principal a la Glorieta de Embajadores. La calle alberga una corrala en el número 14, rehabilitada por la Empresa Municipal de la Vivienda en los años 2000, que recibió el segundo Premio Iberoamericano en Patrimonio Edificado en 2006. En su patio interior persiste un pozo de granito en desuso, hoy con hiedra plantada en el brocal, que los vecinos llaman el pozo de Luis Candelas. La leyenda atribuye al bandolero madrileño el uso de ese pozo para esconder el botín antes de repartirlo entre los pobres del barrio; no existe documentación que lo confirme. En el número 12 vivió en su infancia el cantaor Diego El Cigala, nacido en 1968 en esa misma calle.
En el patio de la corrala del número 14 hay un pozo de granito sin uso que los vecinos de toda la vida llaman el pozo de Luis Candelas. La tradición oral de Lavapiés afirma que el bandolero —⁠nacido en el barrio en 1804 y ejecutado a garrote en 1837⁠— ocultaba allí los bienes robados antes de distribuirlos entre los pobres de la zona. Que Candelas usara la generosidad como estrategia o como leyenda posterior no se puede separar con los datos disponibles, pero su popularidad en el barrio es un hecho documentado: nunca usó la violencia en sus robos y fue condenado a muerte precisamente cuando la regente María Cristina le denegó el indulto.

Sus nombres

  • Calle del Tintec. 1761
  • Calle del Amor de Dios Bajasiglos XVII-XVIII
  • Calle de las Provisiones / Calle de Provisiones1835 – actualidad
Objetos Objetos origen disputado
Ver fuentes (8)