Calle de Provisiones

Barrio de Embajadores

El nombre alude al edificio situado al fondo de la calle, la antigua Real Fábrica de Aguardientes y Naipes (construida 1781-1792 por Manuel de la Ballina), que durante el reinado de Fernando VII sirvió como depósito de vituallas para el ejército. El Ayuntamiento de Madrid oficializó el nombre en 1835 en el marco de la reforma del nomenclátor promovida por el marqués viudo de Pontejos, que suprimió nombres duplicados y dio un único topónimo a cada vía. La calle llevaba antes el nombre Amor de Dios Baja, que la diferenciaba de la Calle del Amor de Dios del barrio de las Letras. En el plano de Chalmandrier (1761) aparece como Calle del Tinte.

La calle discurre entre la Calle del Amparo y la Calle de Embajadores, en el barrio de Embajadores del distrito Centro, y forma uno de los flancos del gran bloque neoclásico que hoy ocupa La Tabacalera. El edificio que le dio nombre fue proyectado bajo Carlos III para concentrar monopolios de la Real Hacienda: aguardientes, licores, naipes, papel sellado y depósito de efectos plomizos. Las obras corrieron a cargo del arquitecto Manuel de la Ballina López de Castro y concluyeron hacia 1792, reinando ya Carlos IV. En 1808 el ejército napoleónico lo utilizó como cuartel; por decisión de José Bonaparte, el 1 de abril de 1809 comenzó a producir cigarros y rapé, con unas ochocientas cigarreras incorporadas ese mismo año. Los talleres funcionaron de forma provisional hasta 1816, fecha en que se paralizaron para evaluar su continuidad; en junio de 1825 la Dirección General de Rentas Estancadas autorizó el restablecimiento definitivo. Durante ese periodo de incertidumbre, bajo Fernando VII, el edificio habría servido también como almacén de provisiones militares, función que la reforma callejera de 1835 recogió en el topónimo. No consta en fuentes primarias accesibles un documento que acredite explícitamente ese uso, aunque Pedro de Répide lo recoge sin contradicción. La calle pertenecía al extrarradio sur de la villa durante los siglos XVII y XVIII: zona de huertas, corrales de vecinos y actividad artesanal, antes de que las reales fábricas borbónicas transformaran el caserío en un tejido obrero e industrial. Su vecindad con la Tabacalera marcó la fisonomía del entorno durante todo el siglo XIX; en 1890 la fábrica daba empleo a más de seis mil trabajadoras, y el barrio vivía en torno a ese ritmo. La fábrica cerró en 2000; desde 2010 una parte del inmueble funciona como centro cultural autogestionado bajo el nombre La Tabacalera.
En una corrala de la calle existe un viejo pozo de granito, hoy inútil, al que los vecinos más antiguos del barrio llaman «el pozo de Luis Candelas». Según la tradición oral, el bandolero madrileño Luis Candelas Cajigal (1804-1837) escondía allí el botín antes de repartirlo entre los pobres del barrio. El propio Candelas nació en Lavapiés, operó en la zona y fue ejecutado por garrote vil el 6 de noviembre de 1837. El pozo existe y su brocal de granito está hoy cubierto de hiedra.

Sus nombres

  • Calle del Amor de Dios Bajaanterior a 1761
  • Calle del Tintec. 1761
  • Calle de Provisiones1835 – actualidad
Construcciones Edificios e instituciones origen disputado
Ver fuentes (10)