Calle del Espino

Barrio de las Letras · Embajadores

El nombre procede de un espino singular que se mantuvo en pie frente a una ermita dedicada a la Virgen del Pilar cuando se levantaron las primeras casas del entorno. La zona era, antes de su urbanización, el margen de un barranco por el que corría un arroyo flanqueado de espinos, zarzas y maleza. Al desbrozan el terreno para construir, la única planta que permaneció fue aquel espino frente al pequeño santuario, y la calle tomó su nombre de él.

La calle discurre entre la Calle de Provisiones y la Calle de Miguel Servet, en el barrio de Embajadores (distrito Centro). Su nombre responde a la vegetación que caracterizaba el lugar antes de que se urbanizara: el barranco que separaba el arrabal de Lavapiés de lo que luego sería la Glorieta de Embajadores estaba bordeado de espinos y maleza. Ese barranco, denominado Barranco de Lavapiés en el plano de Espinosa de los Monteros de 1769 y Barranco de Embajadores en denominaciones posteriores, fue colmatado en 1822 para la urbanización general de la zona; hoy es la Calle de Miguel Servet, rotulada así en 1883. El extremo de la calle del Espino donde confluye con ese antiguo barranco estuvo vinculado a los primeros pasos del Hospital de Montserrat para naturales de la Corona de Aragón. En 1616 don Gaspar Pons, secretario del Consejo de Hacienda de Felipe III, cedió una casa de campo en el barrio de Lavapiés para fundar ese hospital, contigua a una ermita dedicada a la Virgen del Pilar. La tradición local recoge que frente a esa ermita subsistió el espino que dio nombre a la vía cuando se trazaron las primeras manzanas. El hospital se trasladó a la Plazuela de Antón Martín en 1657; su solar pasó a albergar las Escuelas Pías de San Fernando, fundadas en 1729 en la calle de Mesón de Paredes. En 1861 Mesonero Romanos menciona la calle del Espino entre las sedes de Escuelas Pías y Salas de Asilo que atendían a la población del barrio bajo, lo que confirma que la vía era ya un eje de asistencia social en el Lavapiés decimonónico. A finales del siglo XVIII se construyó en la manzana entre las calles del Espino y Mesón de Paredes una corrala —⁠con acceso simultáneo a ambas vías⁠— que se tiene por una de las más antiguas de Madrid; sus viviendas las alquilaban principalmente familias de cigarreras de la Real Fábrica de Tabacos de Embajadores (hoy Tabacalera). En los años setenta del siglo XX los vecinos impidieron su demolición y el Ayuntamiento la rehabilitó en los primeros años ochenta bajo la alcaldía de Tierno Galván. La corrala aparece documentada fotográficamente en los fondos de los Archivos de la Comunidad de Madrid.
La corrala construida en esta manzana a finales del siglo XVIII es considerada la más antigua de Madrid. Sus primeras inquilinas fueron en su mayoría cigarreras de la Real Fábrica de Tabacos de Embajadores, instalada por orden de Carlos III en 1790 a pocos metros. En los años setenta del siglo XX los propietarios intentaron derribarla para sustituirla por bloques de pisos; los vecinos se organizaron y lo impidieron. El Ayuntamiento la rehabilitó entre 1981 y 1983.

Sus nombres

  • Calle del Espinosiglo XVII - actualidad
Naturaleza Plantas y cultivos origen disputado
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