Calle de Santa Brígida

Barrio de las Letras · Justicia

El nombre viene de la Sala de Santa Brígida, una enfermería femenina del Hospital de San Antonio Abad que daba fachada a esta calle. El hospital, fundado en 1597 por don Lope Gallo de Abellaneda, fue gestionado por los clérigos regulares de San Antonio Abad (Antoninos) hasta que el papa Pío VI suprimió la orden en 1787. En 1793-1794 el edificio pasó a los Escolapios, que lo convirtieron en el Colegio de San Antón. El topónimo figura con este nombre tanto en el plano de Texeira (1656) como en el de Espinosa (1769), lo que prueba que la advocación ya era el nombre de la calle al menos desde mediados del siglo XVII.

La calle une Fuencarral con Hortaleza y atraviesa el barrio de Justicia con un trazado que Pedro de Répide describió como irregular. El flanco norte pertenece a la manzana del antiguo hospital, hoy sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM): el complejo está delimitado por Hortaleza, Santa Brígida y Farmacia, y conserva la iglesia barroca que Pedro de Ribera construyó para los Antoninos entre 1735 y 1740. El hospital trató enfermedades contagiosas —⁠entre ellas la lepra y el fuego de San Antón, nombre popular del ergotismo⁠— y dividía sus dependencias en salas con advocaciones religiosas. La que daba a esta calle tomó el nombre de la santa irlandesa del siglo V, fundadora del monacato femenino en Irlanda y patrona de los pobres. En la esquina con Hortaleza, la Fuente de las Recogidas —⁠visible en Texeira⁠— fue demolida en la segunda mitad del siglo XVIII y sustituida en 1772 por la Fuente de los Galápagos, proyecto de Ventura Rodríguez que costó más de 68.000 reales. Tenía cuatro caños y dos tortugas de piedra sobre la urna central. El aumento del tráfico de carruajes obligó a reducirla hacia 1864, cuando los galápagos fueron reemplazados por dos delfines enlazados en piedra; desde entonces se la conoce como Fuente de los Delfines. En el número 3, esquina con Santa Águeda, Casimiro Martín Gabancho —⁠maestro de coches⁠— transformó en 1870 su taller en el Teatro Martín, diseñado por Manuel Felipe Quintana con capacidad para setecientos espectadores e inaugurado el 10 de diciembre. En 1919 el arquitecto Teodoro Anasagasti lo reconstruyó en estilo modernista, ampliando el aforo a 1.300 butacas. El local pasó por todas las formas de espectáculo popular: teatro por horas, zarzuela, revista, cine y, en los años ochenta, conciertos de la Movida. Cerró en 1989 y fue demolido en 1994 tras un derrumbe parcial del techo. El número 10 acogió durante décadas el Instituto de Enseñanza Media Emilia Pardo Bazán, cuya denominación fue fijada por orden ministerial en diciembre de 1970. El novelista Luis Landero impartió allí literatura española antes de publicar Juegos de la edad tardía. El edificio pasó luego a Escuela Oficial de Idiomas. En la manzana del hospital estudió como interno entre 1811 y 1813 Víctor Hugo, de nueve a once años, con su hermano Eugène. Los ocupantes franceses habían reconvertido el colegio escolapio en Seminario de Nobles. Répide situó la calle en el primer cuarto del siglo XX dentro de los barrios de Hernán Cortés y San Oprobio, distrito del Hospicio, dependiente de la parroquia de San Ildefonso.
Víctor Hugo estudió en el Colegio de San Antón, cuya manzana ocupa el flanco norte de la calle. Durante el curso 1811-1812 un compañero español, Gil Delgado —⁠hijo del conde de Berberana⁠— cortó la cara con unas tijeras al hermano Eugène tras un comentario despectivo sobre un oficial español cautivo en el colegio. Hugo no olvidó el episodio: décadas después creó el personaje antagonista Gubetta, conde de Barberana, en su drama Lucrecia Borgia (1833).

Sus nombres

  • Calle de Santa Brígidaanterior a 1656 – actualidad
Religión y devoción Santos origen confirmado
Ver fuentes (11)