Calle de San Ildefonso

Lavapiés·Embajadores

La calle toma el nombre de una imagen de San Ildefonso que se veneraba en el oratorio de la quinta extramuros del cardenal Gaspar de Quiroga y Vela (1512-1594), arzobispo de Toledo e Inquisidor General. El mecanismo es idéntico al de la contigua calle de San Eugenio: ambas calles surgieron sobre los terrenos que habían pertenecido a ese prelado, y conservaron como topónimo los títulos de devoción de su capilla privada. San Ildefonso (607-667), sobrino de San Eugenio III de Toledo y discípulo de San Isidoro de Sevilla, fue arzobispo de Toledo de 657 a 667 y doctor de la Iglesia, especialmente venerado por su defensa de la virginidad de María.

En la segunda mitad del siglo XVI, Gaspar de Quiroga fue arzobispo de Toledo, Inquisidor General y cardenal bajo Felipe II, y tenía una quinta de recreo extramuros justo donde después se levantaría el Hospital General. La capilla de aquella finca guardaba las imágenes de dos santos toledanos: San Eugenio y su sobrino San Ildefonso, que ocupó la silla episcopal hasta su muerte en el año 667. De ese oratorio salieron los nombres de dos calles vecinas. Son, en el fondo, dos santos que el azar y la devoción de un cardenal trasplantaron de una capilla desaparecida al callejero. San Ildefonso no es un nombre cualquiera en la tradición madrileña. Se cuenta que en la noche del 18 de diciembre del año 665, mientras rezaba con sus clérigos, la Virgen se le apareció sentada en la cátedra episcopal y le entregó una casulla. La imagen del santo recibiendo la prenda de manos de María llenó retablos durante siglos. Hoy la calle es una vía breve, peatonal y empedrada, dentro de un pequeño eje devoto —⁠San Eugenio, San Ildefonso, Santa Inés⁠— que marca el carácter de este rincón de Lavapiés.
Pedro de Répide recoge que el origen del nombre de esta calle «es análogo al de la inmediata calle de San Eugenio», porque en el oratorio de la quinta del cardenal Quiroga existía una imagen de San Ildefonso. El cardenal Quiroga (1512-1594), retratado por El Greco y enterrado en Madrigal de las Altas Torres, fue quien en enero de 1587 decretó la concentración de hospitales de Madrid, cediendo en la práctica sus propias tierras extramuros para el Hospital General. El venerable Bernardino de Obregón, al que se atribuye la petición de conservar el topónimo de San Eugenio, fue también fundador de la orden hospitalaria de los Obregones. Ambas calles —⁠San Eugenio y San Ildefonso⁠— son en cierto modo el rastro de la capilla privada de uno de los hombres más poderosos de la España de Felipe II.

Sus nombres

  • Calle de San Ildefonsosiglo XVII – actualidad
Religión y devoción Santos origen disputado
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