Calle de Madrid

Barrio de las Letras · Palacio

El nombre refiere a la propia ciudad: la calle discurre pegada al flanco trasero del Ayuntamiento, la Casa de la Villa, sede histórica del gobierno municipal de Madrid. Nombrar esta vía «de Madrid» equivalía a decir «del gobierno de la villa», del mismo modo que la plaza adyacente se llama «de la Villa». Ninguna fuente anterior a Mesonero Romanos (1861) documenta un nombre distinto; la datación exacta del topónimo no consta en los registros conservados.

La Calle de Madrid une la Calle del Duque de Nájera con la Plaza de la Villa, en el barrio de Palacio, distrito Centro. Su longitud es tan reducida que compite con la Calle de Rompelanzas por el título de vía más breve del casco histórico de la capital. Mesonero Romanos la describió en 1861 como «una miserable calleja que con el pomposo nombre de calle de Madrid corre a espaldas de las Casas Consistoriales». Pedro de Répide añadió que su estrechez y brevedad eran tales que ninguna portada abría a ella y los carruajes no podían transitar por su pavimento. Que la calle más corta de la ciudad lleve el nombre de la ciudad entera fue un contraste que los cronistas del siglo XIX no dejaron de señalar. La vía nace del mismo núcleo urbano primitivo de Madrid: junto a la Plaza de la Villa arranca también la Calle del Codo y la Calle del Cordón, tres callejones que conservan el trazado medieval anterior al siglo XVI. La Plaza de la Villa fue el corazón municipal de la villa antes de que Felipe II fijara la corte en 1561; la iglesia de San Salvador, demolida en 1842, le daba su nombre original de «Plaza de San Salvador». La transformación arquitectónica más visible llega en el siglo XX. El Ayuntamiento compró el Palacio de Oñate, conocido como Casa de Cisneros, en 1909. El arquitecto municipal Luis Bellido ejecutó la restauración entre 1910 y 1914 y levantó sobre la Calle de Madrid un pasadizo elevado de estilo plateresco que comunica la Casa de Cisneros con la Casa de la Villa. El pasadizo recibió el Premio del Ayuntamiento de Madrid en 1915. Desde entonces la calle funciona como paso bajo arco entre la Plaza de la Villa y la plaza sin nombre que forman al oeste las calles Duque de Nájera, Sacramento y del Rollo. El único establecimiento que tuvo la calle durante buena parte de su historia fue una taberna cuyo rótulo mezclaba vocabulario francés y castellano, detalle que Répide registró como anómalo para una vía tan menguada. Hoy la calle no tiene portales propios: los paramentos que la cierran pertenecen a los volúmenes de la Casa de la Villa y del pasadizo.
Mesonero Romanos apuntó la ironía con una sola frase: la calleja más miserable del casco antiguo llevaba «el pomposo nombre de calle de Madrid». Pedro de Répide completó el retrato: tan estrecha que no tenía portadas ni admitía carruajes, y su único negocio era una taberna con un rótulo que mezclaba francés y castellano sin explicación aparente.

Sus nombres

  • Calle de Madridanterior a 1861 (primera mención documentada)
Lugares Ciudades y pueblos origen disputado
Ver fuentes (8)