Calle de la Esperanza

Lavapiés·Embajadores

El nombre tiene dos interpretaciones en disputa. La tradición recogida por Antonio de Capmany y Pedro de Répide lo atribuye a una propietaria medieval llamada Mari-Esperanza o María Esperanza Manuel de Villena, en cuya finca se alojó Bertrand du Guesclin durante la guerra civil castellana. La villa, partidaria de Pedro I, incendió la casa hacia 1369; el rey Enrique II compensó a la propietaria, pero ella no volvió al solar, que con el tiempo dio nombre a la calle. La interpretación alternativa, defendida en trabajos del siglo XX y XXI, sostiene que el nombre es de carácter religioso: forma parte de un grupo de vías bautizadas con denominaciones inequívocamente cristianas (Fe, Esperanza, Ave María) al urbanizarse el barrio en el siglo XVII, probablemente en el contexto de la expulsión de los moriscos decretada por Felipe III en 1609.

La calle de la Esperanza, corta y de trazado antiguo, une la calle del Ave María con la calle de la Torrecilla del Leal. Lleva el mismo nombre desde al menos el siglo XVII. La historia que la hizo célebre arranca en la guerra entre Pedro I y su hermano Enrique de Trastámara. Se cuenta que el capitán bretón Bertrand du Guesclin, mercenario de los Trastámara, se escondió en la casa de campo de una mujer llamada Mari-Esperanza. Madrid era entonces villa leal a Pedro I, y cuando se supo que el bretón se ocultaba allí, una turba asaltó la casa y le prendió fuego. Ya rey, Enrique II indemnizó a la propietaria, pero ella no quiso reconstruir sobre las cenizas. El relato es atractivo, aunque cojea: en el siglo XIV esta zona aún era campo a las afueras, sin la trama de callejuelas que vendría después. Frente a la leyenda hay una explicación más sobria: aquí se agrupan tres calles de nombre religioso —⁠Fe, Esperanza y Ave María⁠—⁠, señal de una decisión deliberada de bautizar el barrio con virtudes cristianas.
La calle paralela Esperancilla —⁠supuesta segunda posesión de Mari-Esperanza, adonde se habría retirado tras el incendio de su casa⁠— fue renombrada Marqués de Toca en 1899 en honor del médico Melchor Sánchez de Toca, vinculado a la cercana Escuela de Medicina de San Carlos. La desaparición del nombre Esperancilla borró del callejero el único topónimo que corroboraba directamente la leyenda de la propietaria medieval.

Sus nombres

  • Calle de la EsperanzaSiglo XVII–actualidad
Honoríficos / Abstractos Abstractos origen disputado
Ver fuentes (7)

Cruces y bocacalles