Calle de Barceló

Barrio de las Letras · Justicia

Lleva el nombre de Antonio Barceló y Pont de la Terra (Palma de Mallorca, 1717-1797), teniente general de la Real Armada española, primer plebeyo en ingresar al Cuerpo General de la Armada. La calle se abrió en el siglo XIX sobre terrenos del antiguo Real Hospicio de San Fernando, en la urbanización del área tras la demolición de la cerca de Madrid. Peñasco y Cambronero la registraron en 1889 señalando que entonces llegaba hasta la calle Churruca.

La calle de Barceló une Fuencarral con Mejía Lequerica y forma parte de un conjunto urbanístico abierto sobre los solares que ocupó el Real Hospicio de San Fernando, un complejo de 15.000 metros cuadrados cuya portada barroca, obra de Pedro de Ribera, sobrevivió incorporada al actual Museo de Historia de Madrid. La zona se urbanizó después de que la ciudad demoliera la cerca, y el Ayuntamiento rotuló tres vías con nombres de marinos ilustres: Barceló, Churruca y Apodaca. Era, según el blog «Madrid: sus viejas calles», «la más amplia calle del barrio.» Antonio Barceló ascendió desde grumete en el jabeque de su padre hasta teniente general de la Real Armada sin pertenecer a ningún linaje noble. Combatió a los corsarios berberiscos durante décadas: entre 1760 y 1769 hundió 19 buques piratas, capturó 1.600 prisioneros y liberó más de mil cautivos cristianos. En 1775 protegió el desembarco de 18.000 soldados en Argel al frente de 48 buques de guerra. Cuando Carlos III le encomendó el bloqueo de Gibraltar en 1779, ideó las lanchas cañoneras y bombarderas, embarcaciones de remos con cañones de a 24 reforzadas con corcho y hierro que atacaban de noche y resultaban casi imposibles de apuntar; los propios defensores británicos reconocieron que eran el enemigo más temible al que se habían enfrentado. Carlos III le concedió la Real Orden de Carlos III, pero nunca le otorgó título nobiliario pese a sus victorias, hecho que irritó al marino según sus biógrafos. Murió en Palma en 1797 a los ochenta años. En 1931 el arquitecto Luis Gutiérrez Soto levantó en el número 11 el Cine Barceló, edificio racionalista con ventanas corridas, ojos de buey y terrazas con barandillas tubulares, elementos que evocan la cubierta de un barco y que sus autores presentaron como homenaje deliberado al marino que da nombre a la calle. El inmueble, con 1.210 butacas y un cine de verano en la azotea, albergó después el Teatro Barceló y desde 1980 la discoteca Pachá, símbolo de la Movida madrileña; en 2023 fue declarado Bien de Interés Cultural. En el número 6 funcionó desde 1956 el Mercado de Barceló; cuando fue derribado en 2010, los trabajos sacaron a la luz 60 metros de un acueducto del siglo XVII que probablemente abastecía al hospicio, de los cuales se conservaron 8 metros en los almacenes municipales. Los jardines del antiguo hospicio se llamaron sucesivamente «del Hospicio», «de Pablo Iglesias» y, tras la Guerra Civil, «del Arquitecto Ribera». La fuente de la Fama, obra de Pedro de Ribera del siglo XVIII, llegó a la esquina con Fuencarral en 1941 tras haber estado en el Parque del Oeste.
Una copla popular del siglo XVIII resumió la fama de Barceló: «Si el rey de España tuviera / cuatro como Barceló, / Gibraltar fuera de España / que de los ingleses no.» El arquitecto Luis Gutiérrez Soto diseñó en 1930 el Cine Barceló con ventanas de ojo de buey y barandillas tubulares como guiño expreso al marino que da nombre a la calle, gesto que los propios planos del proyecto recogen.

Sus nombres

  • Calle de BarcelóDesde c. 1860-1870 (siglo XIX)
Personas Militares origen confirmado
Ver fuentes (10)