Calle Válgame Dios

Chueca·Justicia

El nombre procede de una exclamación religiosa. Una leyenda, recogida por cronistas madrileños del XIX (Mesonero Romanos, Pedro de Répide), la sitúa en los últimos años del reinado de Felipe II o época próxima: dos hombres pidieron a un fraile franciscano del convento de San Francisco el Grande que acompañara a una moribunda. En el barranco al que fueron conducidos, donde tenían cautivas a una mujer y a su hijo recién nacido, la víctima gritó «¡Válgame Dios!» en el momento en que el lego que acompañaba al prior consiguió reducir a los captores. El paraje, todavía extramuros y despoblado, quedó conocido por esa voz de socorro entre los vecinos. Cuando la zona se urbanizó, la calle heredó el nombre del barranco. En 1835, en la reforma de nomenclatura impulsada desde el Ayuntamiento, el topónimo popular se oficializó sustituyendo el anterior nombre administrativo, «Santa Bárbara la Vieja».

Entre las calles de Augusto Figueroa y Gravina, en el barrio de Justicia, se esconde una vía de apenas cien metros con uno de los nombres más exclamativos del callejero de Madrid. En 1769 figuraba como calle de Santa Bárbara la Vieja. Se cuenta que el topónimo actual viene de un barranco que cruzaba el terreno: quien lo bordeaba soltaba la exclamación que acabó bautizando el lugar. La reforma de nomenclatura de 1835 oficializó lo que la calle ya dictaba en boca de todos. El número 3 guarda una coincidencia que ningún urbanista habría planeado. Allí murió el pintor Eduardo Rosales en 1873, con treinta y seis años, vencido por la tuberculosis; en ese mismo portal vivió y murió el ingeniero Leonardo Torres Quevedo. Un pintor consumido en plena juventud y un inventor que alcanzó la vejez, en el mismo número de una calle que se recorre en un minuto. Galdós situó aquí la casa de don Elías en La Fontana de Oro, y Carmen Mola la volvió a nombrar en La Bestia: ciento cincuenta años separan ambas menciones.
En el número 3 murió el pintor Eduardo Rosales el 13 de septiembre de 1873. Décadas después, en ese mismo número vivió y murió el inventor Leonardo Torres Quevedo. El Ayuntamiento colocó en 1965 una placa a Torres Quevedo en la fachada; en el edificio de enfrente hay otra que recuerda a Rosales. Dos placas conmemorativas en una calle de cien metros, en edificios que se miran.

Sus nombres

  • Calle de Santa Bárbara la Vieja1769 (documentado en plano de Espinosa)
  • Calle de Válgame Dios1835 – actualidad
Religión y devoción Exclamaciones e invocaciones religiosas origen confirmado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles