Plazuela de las Comendadoras
Barrio de Universidad
La plazuela toma su nombre del Convento Real de las Comendadoras de Santiago, cuya fachada principal ocupa el lado norte de la plaza. El convento fue instituido en 1584 por el testamento de Íñigo de Cárdenas Zapata, presidente del Real Consejo de Órdenes Militares, y refundado en 1651 cuando Felipe IV trajo desde Valladolid a las primeras monjas profesas de la Orden de Santiago. La plazuela preexistió al convento con otros nombres y adoptó el actual a medida que el edificio fue completándose a lo largo del último tercio del siglo XVII.
La plazuela de las Comendadoras ocupa el barrio de Universidad, distrito Centro, delimitada por las calles de Amaniel, Quiñones y el perímetro norte de la manzana conventual. Antes de llamarse así tuvo al menos dos denominaciones documentadas: plaza de San Juan la Nueva, que recogía el topónimo de una ermita o parroquia menor ya desaparecida en el siglo XVII, y plazuela del Limón, nombre de vecindad que compartía con la calle homónima al sur. A partir de 1788, cuando los hermanos franceses Jean Baptiste y Pierre Giroud de Villette instalaron en la Casa de la Encina, número 5 y 6 de la manzana 541, la Real Fábrica de Papeles Pintados de Carlos III, el paraje fue conocido también como plazuela del Papel Pintado. La fábrica cerró en 1856. En 1889 Casimiro Mahou demolió el inmueble para levantar la cervecería que lleva su nombre, hoy sede del Museo ABC. El convento que da nombre a la plazuela es el único monasterio de Madrid conservado íntegramente. Íñigo de Cárdenas Zapata y su mujer Isabel de Avellaneda destinaron su hacienda en 1584 a fundar un convento para mujeres de la Orden de Santiago, pero la comunidad no se instaló hasta 1651, cuando Felipe IV asumió el patronato y trasladó a Madrid a varias comendadoras procedentes del monasterio de Valladolid. Las obras del templo las dirigieron los hermanos José y Manuel del Olmo desde 1667; la iglesia se inauguró en 1696 o 1697, según las fuentes. El convento propiamente dicho tardó más: Sabatini lo reorganizó en 1773-1777 por encargo de Carlos III. La sacristía de los Caballeros, donde los miembros de la Orden de Santiago recibían el hábito, fue construida entre 1745 y 1753 por Francisco Moradillo para Fernando VI. Las comendadoras son la rama femenina de la Orden de Santiago, fundada en el siglo XII. Sus integrantes, llamadas freilas y profesas, vivían en comunidad bajo la Regla de San Agustín; procedían de familias nobles y mantenían criadas para el trabajo doméstico. El convento madrileño conservó su función original hasta el siglo XIX: en él tomaban el hábito los caballeros de la Orden en la sacristía adjunta, donde hoy se guardan ocho pinturas flamencas inspiradas en Rubens y un gran retablo del altar mayor pintado por Luca Giordano en 1695, que representa a Santiago en la batalla de Clavijo.
La Desamortización de Mendizábal (1836) no disolvió la comunidad, pero le arrebató bienes y rentas. Durante la Guerra Civil las monjas abandonaron el edificio, que fue usado como checa por milicias anarquistas; varias obras de arte y reliquias desaparecieron. En 1939 el régimen de Franco lo convirtió en prisión de hombres para presos republicanos, con una población que llegó a superar los tres mil internos en condiciones sanitarias gravísimas. Las monjas recuperaron el edificio en 1941. El inmueble fue declarado Bien de Interés Cultural en 1970. Las restauraciones más recientes comenzaron en 2000 bajo la dirección de la arquitecta Emanuela Gambini y continuaron tras 2020 con una inversión superior a cuatro millones de euros; la iglesia reabrió al público en 2024 o 2025 tras veinticinco años cerrada, según distintas fuentes.
El poeta José Hierro, con dieciocho años, fue trasladado el 11 de marzo de 1940 al convento reconvertido en prisión. Junto a él coincidieron el compositor Eduardo Rincón y los hermanos Felipe y Víctor Sánchez Sierra. Hierro fue condenado en octubre de 1940 a doce años y un día de cárcel por pertenecer a una red clandestina que ayudaba a presos republicanos. Años después describió las condiciones del encierro: más de tres mil hombres hacinados en las dependencias conventuales. Salió de prisión en enero de 1944 y en 2000 recibió el Premio Cervantes. La misma iglesia que encerraba a los presos conserva en su cabecera el retablo de Luca Giordano que las monjas habían encargado dos siglos y medio antes.
Sus nombres
- Plaza de San Juan la Nuevasiglos XVI-XVII
- Plazuela del Limónsiglos XVII-XVIII
- Plazuela del Papel Pintado1788-c. 1856
- Plazuela de las Comendadorassiglo XVII (en uso desde c. 1697) hasta hoy
Ver fuentes (10)
- Plaza de las Comendadoras — Wikipedia
- Convento de las Comendadoras de Santiago (Madrid) — Wikipedia
- Historia del Monasterio — Comendadoras de Santiago el Mayor (web oficial)
- Convento de las Comendadoras y parroquia de Santiago el Mayor — Patrimonio y Paisaje, Ayuntamiento de Madrid
- La Real Fábrica de Papeles Pintados de Madrid — Arte en Madrid
- La terrible prisión del Convento de las Comendadoras (1939) — El Madrid de Franco
- Convento de las Comendadoras de Santiago en Madrid — Artehistoria
- El antiguo Madrid, tomo segundo — Mesonero Romanos (Biblioteca Virtual Cervantes)
- Fabricando para palacio: las Reales Fábricas que hubo en Malasaña — El Diario / Somos Malasaña
- Las calles de Madrid — Peñasco de la Puente y Cambronero (1889), referencia bibliográfica, BNE