Pasadizo de San Ginés

San Ginés·Sol

El pasadizo toma nombre de la iglesia parroquial de San Ginés de Arlés, que ocupa toda su fachada derecha. La denominación procede del mártir galo San Ginés de Arlés (siglo IV), escribano que rehusó redactar un edicto de persecución cristiana y fue ejecutado a orillas del Ródano; la parroquia madrileña le está dedicada desde, al menos, 1106.

Apenas sesenta metros separan la calle del Arenal de la plazuela de San Ginés, y se recorren a pie: el pasadizo de San Ginés es demasiado estrecho para otra cosa. Su trazado retorcido engaña al visitante, que lo imagina medieval. No lo es: en el plano de Teixeira de hacia 1656 había aquí una calle más holgada, y la forma actual nació de las reformas del siglo XVIII. El estrechamiento empezó por la iglesia. Al reconstruirla desde 1655, Juan Ruiz agrandó la planta hasta comerse la vía pública. Para arreglar el enredo, José Arredondo tuvo la idea que dio nombre al lugar: abrir una bóveda bajo un edificio para enlazar las calles que rodean el templo. La obra se ejecutó entre 1762 y 1763. Así surgió el pasadizo, una calle que cruza por debajo de una casa. El callejón vivió mucho oficio: telares, la primera máquina de calandrar seda de Madrid, un puesto de libros viejos que sobrevive como la Librería San Ginés. En el número 3, el Salón Eslava abrió en 1871 y hoy es la sala Joy Eslava; en el 2, la Chocolatería San Ginés, de 1894, que Valle-Inclán disfrazó de «Buñolería Modernista» en Luces de bohemia.
Pedro de Répide registra que bajo el arco del pasadizo se guardaba el túmulo funerario de la iglesia de San Ginés, sacado para los aniversarios y oficios de difuntos; el mueble litúrgico convivía así con los puestos de libros usados en el mismo callejón.

Sus nombres

  • Calle más ancha sin nombre documentadoAnterior a 1655
  • Espacio reducido a recovecos1655–1757
  • Pasadizo de San Ginés (configuración actual)1762–1763 en adelante
Religión y devoción Santos origen disputado
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