Calle Juan de Herrera

Barrio de las Letras · Palacio

La calle debe su nombre a Juan de Herrera de Maliaño (Movellán, Cantabria, c. 1530 – Madrid, 15 de enero de 1597), arquitecto real de Felipe II, matemático y geómetra. Se abrió en el solar del convento de Constantinopla, demolido en 1836 durante la desamortización de Mendizábal, y recibió el rótulo de Herrera por su proximidad a la iglesia de San Nicolás de los Servitas, donde el arquitecto fue enterrado inicialmente.

La calle va de la calle de Calderón de la Barca a la plaza de San Nicolás, en el corazón del barrio de Palacio. Hasta 1836 ese espacio lo ocupaba el convento de Nuestra Señora de la Salutación, conocido popularmente como de Constantinopla por una imagen de la Virgen que, según tradición, procedía de tierras orientales. Fundado en 1469 en el despoblado de Rejas, la comunidad franciscana se trasladó a Madrid en 1551 a la calle Mayor; en 1628 Juan Gómez de Mora rehízo su iglesia. La desamortización lo extinguió y sobre su solar se abrieron dos vías nuevas: Calderón de la Barca y Juan de Herrera, además de levantarse casas de vecindad. El homenaje al arquitecto resultaba natural en ese punto. Herrera había muerto en Madrid el 15 de enero de 1597 y fue depositado en San Nicolás de los Servitas, la iglesia más antigua de la ciudad, que da acceso a la propia plaza donde termina la calle. Según su testamento de 1584, sin embargo, quería reposar definitivamente en la iglesia de San Juan Bautista de Maliaño (Cantabria), tierra de sus ancestros, adonde sus restos fueron trasladados. Juan de Herrera dejó en Madrid una huella que sobrepasaba el rótulo de una calle corta. Fue Aposentador de Palacio desde 1579 y Maestro Mayor de las Obras Reales, responsable de cuanto Felipe II construyó o reformó. En Madrid trazó el Puente de Segovia sobre el Manzanares (planos entre 1575 y 1583, construcción desde ese mismo año), intervino en el panteón de las Descalzas Reales y fijó las primeras trazas de la plaza del Arrabal que sería Plaza Mayor. En 1582 fundó la Academia Real de Matemáticas y Delineación, institución que enlazaría con la futura Real Academia de Ciencias Exactas. Su formación no era la del maestro de obras: sirvió como soldado en Flandes bajo Carlos V y viajó por Italia antes de convertirse en el intérprete arquitectónico del pensamiento de Felipe II. Peñasco de la Puente y Cambronero documentaron la calle en 1889 y señalaron que Herrera reformó los planos de Pacciotto para El Escorial y diseñó una admirable bóveda plana bajo el coro de la basílica. Su estilo, llamado herreriano, se reconoce en la depuración del ornamento, la primacía del volumen y las torres de pizarra con chapiteles, sello que definió la arquitectura de los Austrias y sus sucesores.
Juan de Herrera fue enterrado en la iglesia de San Nicolás de los Servitas —⁠la más antigua de Madrid, a cuya plaza desemboca la calle⁠— pero sus restos no permanecieron allí. En su testamento de 1584, trece años antes de morir, había dispuesto que lo trasladaran a la iglesia de San Juan Bautista de Maliaño, en Cantabria, tierra natal de su familia. La voluntad se cumplió: el arquitecto que más marcó el Madrid de los Austrias descansa hoy a 450 kilómetros de la calle que lleva su nombre.

Sus nombres

  • Sin rotulación documentada (solar del convento de Constantinopla)Anterior a 1836
  • Calle de Juan de HerreraDesde c. 1836–1840
Personas Arquitectos origen disputado
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