Calle del Río

Barrio de Palacio

El nombre alude al río Manzanares, visible desde esta calle en su trayecto cuesta abajo hacia el oeste. Antes de 1835 la vía se llamó «Vistillas del Río» y «Mira el Río por Leganitos», denominaciones descriptivas que señalaban la perspectiva que ofrecía sobre el cauce. El nombre actual, adoptado en 1835, simplificó el topónimo reduciéndolo al referente fluvial directo.

La Calle del Río discurre 189 metros en sentido noreste-suroeste, desde la calle de Leganitos hasta la calle de Bailén, paralela a la Travesía del Reloj y bordeando el actual Palacio del Senado. El desnivel pronunciado del terreno —⁠herencia del antiguo barranco del arroyo de Leganitos⁠— obliga a salvar el último tramo mediante una escalinata. Su origen como vía urbana es anterior a la cerca de Felipe II. En el plano de Pedro Texeira (1656) aparece rotulada como «vistillas del río», lo que confirma que ya era un camino reconocido a mediados del siglo XVII. El plano de Antonio Espinosa de los Monteros (1769) la recoge con la misma designación. En ambos casos el nombre describe la función: era el paso más directo desde la villa amurallada hacia el Manzanares, aprovechando el corredor natural que dejaba el barranco antes de que el arroyo de Leganitos se urbanizara definitivamente. Los terrenos de esta ladera pertenecieron al convento de San Martín; Felipe II los adquirió para evitar construcciones privadas cerca del Alcázar, obligando a quienes los habían comprado al prior a cedérselos. Con ello la zona quedó bajo control de la Corona durante más de un siglo. Fue el duque del Parque quien levantó las primeras casas en la calle y, para facilitar el acceso a la entonces llamada «calle Nueva de Palacio» (la futura Bailén), mandó construir la escalinata junto a la esquina de la Casa de la Regalada —⁠el gran edificio de las Caballerizas Reales diseñado por Francesco Sabatini entre 1782 y 1789 para albergar los caballos de regalo de la Corona⁠—⁠, cuyo acceso principal daba a Bailén. La supresión de la Plaza de San Marcial como espacio independiente —⁠que la fuente primaria de la tradición local sitúa como el hecho que hizo innecesaria la función de paso de la calle⁠— transformó el carácter de la vía. Cuando el cuartel de San Marcial y sus aledaños se reformaron en el siglo XIX, la zona adquirió la fisonomía institucional que conserva: el Senado ocupa hoy el solar que durante décadas fue el Colegio de la Encarnación de los agustinos calzados, y la calle sirve de acceso al garaje del edificio. El nombre «Calle del Río» se fijó en 1835 coincidiendo con la oleada de rebautizos que siguió a la muerte de Fernando VII y la revisión liberal del callejero de Madrid, momento en que también la calle Nueva de Palacio pasó a llamarse Bailén, en memoria de la victoria de Castaños en 1808.
La escalinata que salva el desnivel entre la calle y la de Bailén fue encargada por el duque del Parque al construir las primeras casas de la vía. Bordea el ángulo de lo que fue la Casa de la Regalada —⁠las Caballerizas Reales de Sabatini, donde se guardaban los caballos de regalo a la Corona⁠—⁠, y sigue en pie hoy como el único vestigio físico de esa intervención particular del siglo XVIII en un tejido urbano que ha cambiado todo lo demás a su alrededor.

Sus nombres

  • Vistillas del RíoAnterior a 1656 — c. 1800
  • Mira el Río por LeganitosC. 1800 — 1835
  • Calle del Río1835 — actualidad
Naturaleza Rios origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles