Calle del Río

Ópera·Palacio

El nombre alude al río Manzanares, visible desde esta calle en su trayecto cuesta abajo hacia el oeste. Antes de 1835 la vía se llamó «Vistillas del Río» y «Mira el Río por Leganitos», denominaciones descriptivas que señalaban la perspectiva que ofrecía sobre el cauce. El nombre actual, adoptado en 1835, simplificó el topónimo reduciéndolo al referente fluvial directo.

Cuesta abajo, casi resbalando del Senado hacia la calle de Bailén, la Calle del Río recorre apenas 189 metros entre la calle de Leganitos y Bailén. El terreno cae con tanta fuerza que el último tramo se salva con una escalinata: ese desnivel es la huella del antiguo barranco del arroyo de Leganitos, el accidente que explica el nombre y casi todo lo demás. Antes incluso de la cerca de Felipe II, la calle ya existía como camino. En el plano de Texeira figura como vistillas del río: era el atajo más directo desde la villa amurallada hasta el Manzanares. Un turista que hoy baja la escalinata pisa, sin saberlo, la vieja senda hacia el río. Esta ladera perteneció al convento de San Martín hasta que Felipe II se quedó con ella para evitar casas particulares junto al Alcázar. El nombre Calle del Río se fijó en 1835, en plena oleada de rebautizos tras la muerte de Fernando VII; en ese mismo momento la calle Nueva de Palacio pasó a llamarse Bailén.
La escalinata que salva el desnivel entre la calle y la de Bailén fue encargada por el duque del Parque al construir las primeras casas de la vía. Bordea el ángulo de lo que fue la Casa de la Regalada —⁠las Caballerizas Reales de Sabatini, donde se guardaban los caballos de regalo a la Corona⁠—⁠, y sigue en pie hoy como el único vestigio físico de esa intervención particular del siglo XVIII en un tejido urbano que ha cambiado todo lo demás a su alrededor.

Sus nombres

  • Vistillas del RíoAnterior a 1656 — c. 1800
  • Mira el Río por LeganitosC. 1800 — 1835
  • Calle del Río1835 — actualidad
Naturaleza Rios origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles