Calle del Bonetillo
Barrio de las Letras · Palacio
El nombre deriva de un bonete —pieza del tocado eclesiástico— que, según la leyenda recogida por Capmany y popularizada por Répide, quedó clavado en un palo sobre el tejado de una casa de la calle durante el reinado de Felipe II. Peñasco y Cambronero ofrecen una explicación alternativa de raíz gremial: la calle albergó la primera fábrica de sombreros de Madrid, cuya producción incluía bonetillos.
La Calle del Bonetillo corre en pendiente entre la Plaza del Comandante Las Morenas y la Calle de la Escalinata, en el barrio de Palacio (distrito Centro). Es una vía corta y empinada que en el plano de Texeira (1656) aparece sin nombre, y en el de Espinosa (1769) figura como Calle de los Tintes, denominación que reflejaba la actividad de tintoreros establecida en ese tramo hasta la Costanilla de Santiago.
La explicación gremial del nombre actual, defendida por Peñasco y Cambronero en su repertorio de 1889, apunta a la existencia en esta calle de la primera manufactura de sombreros documentada en Madrid. El término «bonetillo» designaba una variante del bonete, prenda de abrigo para la cabeza de uso tanto eclesiástico como civil.
La leyenda que ha circulado con más fortuna literaria la protagoniza Juan Henríquez, beneficiado de la iglesia de Santa Cruz. El clérigo era compañero de correrías del príncipe Carlos, hijo de Felipe II, y su influencia sobre el heredero inquietaba al cardenal Espinosa, inquisidor general desde 1567. Según el relato, Espinosa organizó un falso velatorio: una noche en que Henríquez volvía tarde a su casa encontró un cortejo fúnebre que salía de ella con antorchas y responsos, y al preguntar de quién era el muerto le respondieron que suyo. Al regresar a la vivienda halló una mesa enlutada con cirios encendidos. La casa fue precintada, sus bienes requisados, y sobre el tejado se plantó un palo con su bonete teñido de rojo. Henríquez pasó cuatro años en la cárcel de la Inquisición en Toledo; el bonete permaneció expuesto el mismo tiempo. Cuando regresó a Madrid ingresó en un noviciado y recuperó después su canonjía. La calle tomó el nombre del bonete que señalaba la casa como advertencia pública.
Este relato lo recogió por primera vez Capmany con, según reconoció después la tradición crítica, su habitual inclinación hacia el adorno literario. Pedro de Répide lo reprodujo en su serie de artículos para La Libertad (1921-1925) y lo fijó en la memoria popular.
Hasta 1876 la calle tenía a su costado norte la manzana 413, con casas numeradas como 2, 4 y 6 de la vía. La demolición de esa manzana generó el espacio que se llamó primero Plaza de la Caza —por el mercado de caza que allí funcionaba— y que en 1901 recibió el nombre de Plaza del Comandante Las Morenas en memoria de Enrique de las Morenas y Fossi, militar español muerto en la defensa del cuartel de Baler (Filipinas, 1899).
El cardenal Espinosa hizo plantar en el tejado de la casa del clérigo Henríquez un palo con su bonete teñido de rojo, señal pública de deshonra que quedó expuesta durante los cuatro años que el clérigo estuvo preso en Toledo. Cuando la casa fue finalmente demolida, el vecindario ya llamaba a la calle «del bonetillo» por esa prenda visible desde la calle.
Sus nombres
- Sin nombre registrado1656
- Calle de los Tintesc. 1769
- Calle del Bonetillos. XIX (consolidado)
Ver fuentes (6)
- Peñasco de la Puente, Hilario y Cambronero, Carlos — Calles de Madrid: noticias, tradiciones y curiosidades (1889)
- Pedro de Répide — Las calles de Madrid (artículos en La Libertad, 1921-1925; libro compilado póstumo)
- Calle del Bonetillo — Madrid: sus viejas calles (blog con cita de Peñasco y Espinosa)
- Leyenda de la calle del Bonetillo — Cosas de los Madriles (síntesis de Répide y Capmany)
- La calle del Bonetillo — Ediciones La Librería (con referencia a Isabel Gea, Los nombres de las calles de Madrid, 2012)
- Calle del Bonetillo — Wikidata (coordenadas y referencias documentales)