Calle de San Quintín

Barrio de Palacio

La calle toma su nombre de la batalla de San Quintín, librada el 10 de agosto de 1557 en la ciudad francesa de Saint-Quentin. Las tropas hispanas al mando de Manuel Filiberto de Saboya derrotaron decisivamente al ejército francés del condestable Anne de Montmorency, con unas 12.000 bajas francesas frente a apenas 500 del bando vencedor. Felipe II interpretó la victoria como señal divina —⁠el combate cayó en la festividad de San Lorenzo⁠— e hizo voto de construir el Monasterio de El Escorial. La calle no preexistía a esa batalla; se abrió en el siglo XIX, al formarse la Plaza de Oriente.

La Calle de San Quintín va de la Calle de Bailén a la Plaza de la Encarnación y tiene casas solo en uno de sus lados. Ocupa los solares que quedaron entre el Jardín de la Priora y el Palacio Real cuando las demoliciones del entorno del Alcázar permitieron trazar la futura Plaza de Oriente. Ese jardín —⁠la antigua Huerta de la Priora, cedida a la clausura de la Encarnación por Felipe III en 1611⁠— fue expropiado y destruido por José I Bonaparte en 1809 y 1810 como parte de su proyecto para abrir una gran plaza monumental al este del Palacio. La plaza no se completó hasta 1844, bajo Isabel II, con diseño de Narciso Pascual Colomer. De esa operación urbanística nacieron las calles del perímetro, a las que se dio nombre de victorias militares de la Monarquía hispánica: San Quintín, Pavía, Carlos III y Lepanto. Al comienzo de la calle, en su lado norte, se alza la fachada meridional del convento de la Encarnación, reducida en 1842 al derribarse parte de su volumen original. En ese mismo extremo estuvieron hasta la reforma las casas del marqués de Poza, cortesano de Felipe II cuya figura acabó asociada al personaje del marqués de Posa en el drama Don Carlos de Schiller (1787) y en la ópera homónima de Verdi (1867). La conexión entre el aristócrata histórico y el personaje literario no está documentada más allá de la coincidencia del título; Schiller nunca visitó Madrid y sus fuentes fueron principalmente la novela de Saint-Réal. En el número 8 vivieron y murieron el poeta, dramaturgo y político Adelardo López de Ayala —⁠fallecido el 30 de diciembre de 1879⁠— y el compositor Emilio Arrieta —⁠fallecido el 11 de febrero de 1894⁠—⁠. Compartieron vivienda durante años, sin otro lazo familiar que el de la amistad y la colaboración artística: Arrieta puso música a varios libretos de Ayala, entre ellos La estrella de Madrid (1853). En la casa de San Quintín 8 celebraban tertulias que reunían a figuras del teatro, la música y la política hasta bien entrada la noche. Arrieta, aquejado de parálisis desde febrero de 1892, apenas salió de allí en sus últimos dos años de vida.
En el número 8 vivieron bajo el mismo techo, durante más de dos décadas, el dramaturgo Adelardo López de Ayala y el compositor Emilio Arrieta. Ninguno de los dos se casó. Compartían chimenea y tertulia nocturna, y colaboraron en varias zarzuelas. Ayala murió allí en 1879; Arrieta, paralítico en sus últimos años, apenas pudo salir de esa casa hasta su muerte en 1894. Pedro de Répide lo consigna en su crónica de la calle, citando que «el mismo techo los cobijaba y el mismo hogar los calentaba».

Sus nombres

  • Calles desaparecidas del entorno (Calle del Jardín de la Priora, del Tesoro, del Juego de la Pelota, del Buey)Hasta 1809-1810
  • Apertura del vialc. 1810-1844
  • Calle de San QuintínMediados del siglo XIX (denominación consolidada antes de 1857)
Hechos Batallas origen disputado
Ver fuentes (8)