Calle de la Amnistía

Barrio de las Letras · Palacio

La calle recibe el nombre del decreto de amnistía promulgado por la reina gobernadora María Cristina de Borbón-Dos Sicilias tras la muerte de Fernando VII en septiembre de 1833, que permitió el regreso de los liberales exiliados y la excarcelación de presos políticos. La vía se abrió en 1836 sobre el solar que dejó la demolición del convento de Santa Clara y parte de la antigua plaza homónima, derribados durante la ocupación josefina.

El solar donde hoy discurre la calle lo ocupó durante más de tres siglos el convento de la Visitación de Nuestra Señora, comunidad franciscana fundada en 1470 por Catalina Núñez, viuda del tesorero de Enrique IV, con licencia del papa Pablo II. El convento, conocido popularmente como Santa Clara, tenía en su interior un crucifijo y una imagen de la Virgen llamada «La Consolación», a los que se atribuían milagros. No aparece en el plano de Texeira (1656), que sí registra en cambio las manzanas densas del entorno; en los planos del siglo XVIII el edificio aún figuraba en pie. En 1809, durante el reinado de José Bonaparte, el convento fue derribado en el marco del vasto proyecto de apertura que buscaba liberar las vistas hacia el Palacio Real desde la Puerta del Sol. La misma operación eliminó la iglesia de San Juan, la de Santiago y varias manzanas medievales. El solar quedó como plaza improvisada, designada como plaza de Santa Clara, durante más de dos décadas. La calle se abrió en 1836 sobre ese hueco, incorporando también parte de la antigua plaza. El nombramiento obedeció a un acto político reciente y todavía vivo en la memoria del barrio: la amnistía que María Cristina había decretado en octubre de 1833, un mes después de la muerte de Fernando VII, ampliada en febrero de 1834 con la llegada al gobierno de Martínez de la Rosa. El gesto inauguró la Regencia con un signo de apertura hacia los liberales, cuyo apoyo la corona necesitaba frente al carlismo. Las cárceles del barrio de Palacio que habían albergado presos políticos durante la Década Ominosa (1823-1833) se vaciaron y devolvieron al uso doméstico. La vía corre desde la confluencia de la calle del Espejo con la calle de la Independencia hasta la plaza de Ramales, en el corazón del barrio de Palacio. Su entorno inmediato documenta la misma coyuntura histórica: la calle de la Independencia recuerda la guerra de 1808, la plaza de Ramales emergió de los mismos derribos josefinos. Son pocos los metros, pero concentran la cronología del Madrid isabelino. Las placas de cerámica que señalan sus esquinas, obra del taller de la familia Ruiz de Luna, representan unos grilletes rotos sobre un edicto real, ilustración directa del decreto que dio nombre a la calle. Alfredo Ruiz de Luna diseñó estas placas entre 1992 y 2005 por encargo del Ayuntamiento, recuperando la tradición talaverana de dibujar el referente para quienes no supieran leer. En el número 22 se conserva una hornacina con imagen de la Dolorosa, descrita por Peñasco y Cambronero como el único vestigio que quedaba de la costumbre de colocar imágenes religiosas en las esquinas del viejo Madrid. La casa fue reformada por el arquitecto Cayo Redón. La presencia de esa imagen recuerda que el barrio perteneció durante siglos a la zona de influencia de la parroquia de Santiago, uno de los focos devocionales del Madrid de los Austrias.
Las placas de cerámica de las esquinas representan unos grilletes rotos sobre un edicto real, iconografía pensada para que quien no supiera leer entendiera de qué trataba el nombre. Las diseñó Alfredo Ruiz de Luna entre 1992 y 2005 siguiendo la tradición pictórica talaverana, y la Calle de la Amnistía recibió uno de los pocos rótulos del nomenclátor madrileño con carga narrativa explícita: la ruptura de cadenas es literal, no ornamental.

Sus nombres

  • Plaza de Santa Clarac. 1809–1836
  • Calle de la Amnistía1836–actualidad
Honoríficos / Abstractos Abstractos origen disputado
Ver fuentes (10)