Plaza del Duque de Pastrana
Honra el título ducal de Pastrana, creado por Felipe II en 1572 para su valido Ruy Gómez de Silva, cuya casa nobiliaria acabó siendo dueña de la antigua villa de Chamartín.
Esta explanada fue la plaza mayor de Chamartín de la Rosa, el pueblo independiente que no se anexionó a Madrid hasta 1948. Junto a ella estaba la parroquia de San Miguel, y alrededor se extendían las quintas y los olivares que dieron carácter al lugar. El nombre recuerda a la casa ducal que terminó siendo dueña de estas tierras.
El ducado de Pastrana lo creó Felipe II el 20 de diciembre de 1572 para Ruy Gómez de Silva, aristócrata de origen portugués que llegó a Castilla siendo niño, en el séquito de la emperatriz Isabel. Conciliador y hábil en la corte, se convirtió en valido del rey, príncipe de Éboli y consejero de Estado, partidario de la negociación frente a la mano dura del duque de Alba. Casó con Ana de Mendoza de la Cerda, la célebre princesa de Éboli.
La villa de Chamartín no llegó a la casa de Pastrana por aquel matrimonio, sino mucho después: en 1679 la compró Catalina de Mendoza y Sandoval, duquesa del Infantado y viuda del cuarto duque de Pastrana. La finca, conocida luego como El Bosque y más tarde como la Quinta del Recuerdo, reunía palacios, jardines y huertas.
En diciembre de 1808 Napoleón instaló su cuartel general en la Quinta de los Duques de Pastrana, con la tropa acampada en el olivar contiguo. En el número 5 de la plaza una placa recuerda aquella estancia.
Hoy ninguno de los edificios antiguos sigue en pie sobre la plaza. El topónimo conserva la memoria del pueblo que precedió al barrio.