Calle de los Hermanos Álvarez Quintero

Barrio de Justicia

La calle toma el nombre de los dramaturgos Serafín (1871-1938) y Joaquín (1873-1944) Álvarez Quintero, nacidos en Utrera (Sevilla) y fallecidos en Madrid, donde desarrollaron casi toda su carrera teatral. El Ayuntamiento les dedicó esta vía del barrio de Justicia como reconocimiento póstumo a la pareja de autores más prolífica del teatro breve español de entre siglos. No consta en las fuentes accesibles el nombre anterior de la calle ni la fecha exacta del acuerdo municipal de rotulación.

La calle recorre un tramo corto entre Serrano Anguita y Sagasta, en el barrio de Justicia del distrito Centro (CP 28004), a poca distancia del eje del Alonso Martínez. Su trazado se inscribe en el tejido del ensanche interior de Justicia, donde predominan los edificios de entre 1880 y 1920. Serafín y Joaquín Álvarez Quintero se instalaron en Madrid hacia 1889, después de sus primeros éxitos en el Teatro Cervantes de Sevilla. Empleados de Hacienda de origen, dejaron el cargo y dedicaron su vida entera al teatro. Entre 1889 y 1944 estrenaron en los teatros Apolo, Eslava, Comedia y otros escenarios madrileños más de doscientas obras: sainetes, comedias de costumbres, zarzuelas y dramas. Su producción fue la más representada en España durante el primer tercio del siglo XX. Su teatro parte de la herencia del sainete costumbrista y del género chico nacido hacia 1870, pero lo eleva en calidad literaria y lo centra en una Andalucía risueña, de tipos populares y diálogos de gran precisión oral. Benito Pérez Galdós los llamó «los poetas de la bondad». La Real Academia Española les concedió el premio a la mejor comedia por *Los galeotes* y los eligió académicos: Serafín ingresó el 21 de noviembre de 1920 con un discurso sobre el teatro, Joaquín en 1925. Vivieron sus últimos años en calle Velázquez 76. En julio de 1936 fueron detenidos en su casa de verano de El Escorial y trasladados al Patio de los Reyes del monasterio; los soltaron al día siguiente. Serafín murió el 12 de abril de 1938 de una hemorragia cerebral, en plena guerra civil. Melchor Rodríguez, delegado de Prisiones de Madrid, intercedió para que el ataúd pudiera llevar un crucifijo, último deseo de Serafín en un momento en que eso era difícil en la capital republicana. Joaquín sobrevivió hasta el 14 de junio de 1944. Ambos están enterrados en el cementerio de San Justo, Madrid, donde reposan también Larra y Espronceda. La ciudad les rindió dos homenajes monumentales. El 2 de diciembre de 1934 se inauguró en el Parque del Retiro, junto al Paseo de Argentina, un grupo escultórico de Lorenzo Coullaut Valera (terminado por su hijo Federico) con la inscripción «A Serafín y Joaquín Álvarez Quintero · el pueblo de Madrid · con la colaboración y homenaje de España entera». El 14 de abril de 1945 el alcalde Alberto Alcocer descubrió en la fachada de Velázquez 76 una placa de bronce con los perfiles de ambos hermanos, encargada por la Asociación de Escritores y Artistas y financiada por suscripción pública; el relieve lo había modelado Mariano Benlliure en 1932.
En julio de 1936, los dos hermanos fueron detenidos en su villa de El Escorial y encerrados toda la noche en el Patio de los Reyes del monasterio junto a otros presos. Al día siguiente los liberaron sin cargos. Serafín murió menos de dos años después, en abril de 1938, durante la guerra. Su amigo Melchor Rodríguez hubo de gestionar personalmente que el féretro pudiera llevar un crucifijo, porque Serafín así lo había pedido y la Madrid republicana de esos meses lo complicaba.

Sus nombres

  • Calle de los Hermanos Álvarez QuinteroPosterior a 1944 (fecha exacta no documentada en fuentes accesibles)
Personas Escritores y artistas origen confirmado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles