Calle del Mediodía Chica

La Latina·Palacio

El nombre procede de los Cerros del Mediodía, una elevación del terreno situada al sur de la villa medieval que tomaba su nombre de la orientación solar. Según la tradición recogida por Peñasco y Cambronero (1889), ese cerrillo existía ya en época de dominación árabe y a su pie discurría el camino que conducía a las alquerías mozárabes ribereñas. La vía más corta tomó el apelativo «Chica» para distinguirse de su paralela, la Mediodía Grande.

La Calle del Mediodía Chica cierra, con apenas 89 metros, un eje que se prolongó hacia el Manzanares desde el viejo cerrillo sur de Madrid. Une la Calle del Mediodía Grande con la Calle de Calatrava, en el barrio de Palacio. El nombre nace de mirar al cielo: a mediodía el sol culmina hacia el sur, y esa orientación bautizó el promontorio donde se abrieron dos calles paralelas, la Grande y la Chica. La tradición colocaba en ese cerrillo un jalón del camino que enlazaba la villa con los asentamientos mozárabes del bajo Manzanares. El plano de Texeira de 1656 ya dibuja el trazado, pero sin rótulo; en 1769 aparece con su nombre actual. A comienzos del siglo XX la atención literaria se volcó en la Grande, con sus hostales de mala fama; la Chica, más breve, no inspiró esa literatura, aunque compartía la misma vocación residencial modesta.
Pedro de Répide describe la Calle del Mediodía Grande, paralela e inmediata, como célebre por sus casas de dormir frecuentadas por hampones y gente miserable, lo que refleja el carácter popular y marginal de toda la zona durante los siglos XVIII y XIX. La Mediodía Chica, más corta y menos documentada, compartía ese entorno sin protagonizar episodios propios referenciados por los cronistas.

Sus nombres

  • Sin nombre registrado1656
  • Calle del Mediodía Chica1769
Naturaleza Paisaje origen disputado
Ver fuentes (9)

Cruces y bocacalles