Calle del Dos de Mayo

Barrio de las Letras · Universidad

El nombre conmemora el levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 contra las tropas de ocupación napoleónicas. La calle accedía al flanco sur del Parque de Artillería de Monteleón, escenario central de los combates. El Ayuntamiento de Madrid aprobó la rotulación en 1840, treinta y dos años después de los hechos. Hasta esa fecha la vía se llamaba Calle de San Pedro Nueva; en el plano de Teixeira de 1656 figura como Calle de la Cruz, nombre que perdió cuando la construcción del palacio de los duques de Monteleón cortó su trazado original, según queda registrado en el plano de Espinosa de los Monteros de 1769.

La calle arranca de la Calle de San Vicente Ferrer y desciende hasta la Plaza del Dos de Mayo, cubriendo apenas unos metros de adoquín. Su trazado coincide, casi exactamente, con el de la antigua Calle de San Pedro Nueva, que bordeaba el perímetro del Parque de Artillería de Monteleón por el sur. Ese parque fue el lugar donde los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde, desobedeciendo las órdenes del Capitán General Francisco Javier Negrete, abrieron las puertas del arsenal a los vecinos del barrio de Maravillas en la mañana del 2 de mayo de 1808. Con dos cañones operativos y poco más de cien soldados junto a unos doscientos civiles, sostuvieron la posición varias horas frente a cerca de cuatro mil tropas imperiales de élite. Velarde murió de un disparo en el pecho hacia las 12:45; Daoíz, herido de bayoneta, falleció horas después en su casa de la Calle de la Ternera. El palacio que los duques de Monteleón habían levantado en 1670 fue cedido en 1807 a Manuel Godoy para instalar el parque de artillería. Ese cambio de uso convertirá el solar en el punto de convergencia del alzamiento. Tras la guerra, el conjunto quedó deteriorado; a partir de 1868 fue demolido, y en mayo de 1869 se inauguró la plaza que hoy lleva el nombre de los hechos, con el arco de entrada del antiguo palacio trasladado al centro como monumento. La calle del Dos de Mayo, arteria que quedó entre la plaza nueva y la Calle de San Vicente Ferrer, heredó el mismo nombre conmemorativo. En el flanco occidental de la calle se abre la Iglesia de San Justo y Pastor y Nuestra Señora de las Maravillas. La devoción a esta advocación arranca de 1613, cuando Doña Juana de Barahona fundó un beaterio en Calle de Fuencarral; la comunidad carmelita se asentó en la Calle de la Palma en 1616, y la iglesia actual, obra de Alonso Carbonell y Cristóbal Aguilera, se inauguró el 2 de febrero de 1647 bajo patronazgo de Felipe IV. El 2 de mayo de 1808 el convento adyacente sirvió de hospital de campaña improvisado, donde las religiosas atendieron heridos de ambos bandos. Las Carmelitas fueron expulsadas en 1869, al demolerse el convento para ganar terreno para la plaza. Una placa en la entrada de la iglesia conmemora esa labor humanitaria. El barrio circundante, conocido históricamente como Maravillas, adoptó de manera informal el sobrenombre de Malasaña a partir de 1961, año en que el Ayuntamiento rotuló la calle dedicada a Manuela Malasaña Oñoro, costurera de diecisiete años cuya acta de defunción la registra como víctima de las represalias francesas del 2 de mayo de 1808 —⁠ejecutada, según varias versiones, por llevar unas tijeras que los soldados declararon arma⁠—⁠. Su cadáver figura con el número 74 en la relación de 409 víctimas documentada en 1908 a partir de archivos militares y municipales. La calle que hoy lleva su nombre es, junto a la del Dos de Mayo, Daoíz, Velarde, Ruiz y Monteleón, parte del perímetro de nombres que el planeamiento urbano de 1869 organizó alrededor de la plaza conmemorativa. En el número 3 de la calle funcionó durante décadas la Granja Flor de Mayo, lechería de fachada pintada y espejo rotulado a mano que vendió leche a granel y, con el tiempo, productos industriales embotellados. La fecha exacta de apertura del negocio no consta en las fuentes consultadas. En el siglo XX existió también una fábrica de patatas fritas cuyos vecinos más antiguos recuerdan, aunque tampoco se ha podido fechar con precisión.
El 2 de mayo de 1808, mientras la batalla se libraba a metros de distancia en el Parque de Monteleón, las Carmelitas del convento adyacente a la calle abrieron sus puertas como hospital de campaña y atendieron por igual a heridos españoles y franceses. El capellán y las religiosas prestaron ayuda sin distinción de bando. Una placa en el exterior de la iglesia de las Maravillas —⁠el único edificio de ese conjunto conventual que no fue demolido en 1869⁠— conmemora ese gesto. La confirmación procede de fuentes que citan documentación del convento y es coherente con el relato de varios historiadores del episodio.

Sus nombres

  • Calle de la CruzAnterior a c. 1670 (documentada en plano Teixeira, 1656)
  • Calle de San Pedro Nuevac. 1670 – 1840 (documentada en plano Espinosa de los Monteros, 1769)
  • Calle del Dos de Mayo1840 – actualidad
Hechos Efemérides origen disputado
Ver fuentes (10)

Cruces y bocacalles