Calle del Alamillo
Barrio de las Letras · Palacio
El nombre procede, con alta probabilidad, de un álamo pequeño que se alzaba al extremo de la calle y que Mesonero Romanos aún alcanzó a conocer. Un huracán lo arrancó en el siglo XIX. Existe una tradición paralela —recogida por el propio Mesonero y por Répide— que vincula el topónimo al alamín o alamud árabe, tribunal que la comunidad morisca habría ejercido en la plazuela, pero el cronista la da por menos probable que la derivación arbórea.
La calle discurre desde la Costanilla de San Andrés hasta la pequeña plazuela del mismo nombre, donde converge con la calle del Toro, la de Alfonso VI y la de la Morería. Todo el conjunto se asienta en la Morería, el barrio al que Alfonso VI confinó a la población musulmana tras la toma de Madrid en 1083.
Mesonero Romanos, en El antiguo Madrid (1861), recoge la tradición literaria que fijó el poeta Nicolás Fernández de Moratín —en sus quintillas conocidas por el verso inicial «Madrid, castillo famoso»— sobre un tribunal árabe, el alamín, que habría tenido su sede en esta plazuela. Pero el propio Mesonero la matiza: «aunque más probablemente vendrá aquel nombre de un árbol, plantado al extremo de ella, que todos hemos conocido.» Ese árbol, un álamo diminuto —un alamillo—, fue arrancado por un huracán antes de que desapareciera la memoria viva de quienes lo trataron.
Pedro de Répide, cronista oficial de la Villa a partir de 1923, retoma la versión del alamín y le añade el episodio de El Cid alanceando un toro «en la fiesta de Aliatar» para celebrar la conquista de Toledo por Alfonso VI. La anécdota es literaria: descansa en las quintillas de Moratín, no en documentación archivística. El poema no localiza el suceso en el Alamillo; es la glosa posterior de Répide la que fija esa identificación.
La plazuela conservó durante siglos la fisonomía medieval: cuatro bocacalles estrechas, casas a la malicia construidas para burlar la Regalía de Aposento de Felipe II, y un trazado sinuoso que Unamuno describió como «más que plaza es un callejón sin salida, enteramente lugareño.» Emilio Carrere le dedicó versos en Ruta emocional de Madrid (1935). Pedro Almodóvar rodó en ella una escena de Tacones lejanos (1991): Becky del Páramo se detiene ante el número 5 de la calle de Alfonso VI, la casa de su infancia en la ficción.
El callejero municipal la recoge con denominación ininterrumpida desde al menos el Nomenclator de 1843. No constan cambios formales de nombre en los repertorios consultados.
Pedro de Répide atribuye al Cid Campeador haber alanceado un toro en esta plazuela durante «la fiesta de Aliatar» para celebrar la conquista de Toledo por Alfonso VI. La fuente de Répide son las quintillas de Nicolás Fernández de Moratín (c. 1776), que describen ese torneo en el Madrid morisco pero no mencionan el Alamillo por su nombre. La localización concreta en esta plazuela es una interpretación del cronista, no un dato documental.
Sus nombres
- Callejón o plazuela del AlamilloAntes de 1843
- Calle del Alamillo / Plaza del Alamillo1843 – actualidad
Ver fuentes (8)
- Mesonero Romanos, Ramón de. El antiguo Madrid, paseos históricos-anecdóticos por las calles y casas de esta villa, tomo I (1861) — Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
- Plaza del Alamillo — Wikipedia, la enciclopedia libre
- Pasión por Madrid: Alamud, alamín, alamillo (enero 2010)
- Madrid: sus viejas calles — Alamillo (Calle y Plaza del)
- Gato por Madrid — La Plaza del Alamillo: el rincón secreto de la antigua Morería
- Nomenclator general por orden alfabético de las calles (1843) — Biblioteca Virtual de la Comunidad de Madrid
- Peñasco de la Puente, Hilario y Cambronero, Carlos. Las calles de Madrid: noticias, tradiciones y curiosidades (1889) — BNE Digital
- Por las calles de Madrid — Calle del Alamillo (blog fotográfico, 2015)