Calle de Viriato
Honra a Viriato, el caudillo lusitano que durante años frenó el avance de Roma sobre la península antes de caer asesinado por los suyos.
El nombre rinde tributo a Viriato, el jefe lusitano que entre el 147 y el 139 antes de Cristo encabezó la resistencia de los pueblos del occidente peninsular contra las legiones romanas. Pastor de la Sierra de la Estrella, en lo más áspero de la antigua Lusitania, supo aprovechar el terreno y la guerra de emboscada para humillar una y otra vez a un imperio que parecía invencible.
La leyenda quiere que su nombre venga del viria ibérico, emparentado con el céltico viriola, el brazalete o pulsera que lucían los guerreros de su tierra; Viriato sería entonces algo así como «el que lleva brazaletes».
Roma acabó con él sin vencerlo en el campo. Tres de sus hombres de confianza —Audax, Ditalco y Minuro—, comprados con promesas de tierras y riquezas, lo apuñalaron en el cuello mientras dormía con la armadura puesta, en el año 139. Se cuenta que el cónsul Cepión, al ir a cobrar los traidores, les respondió que Roma no pagaba traiciones, frase que probablemente añadió la posteridad para dar lustre al rebelde.
La calle recorre el barrio de Trafalgar, en Chamberí, entre la trama decimonónica que creció al norte del viejo Madrid. A pocos pasos resiste, restaurado, el frontón Beti Jai, otra joya escondida de estas manzanas.