Calle de San Onofre

Malasaña·Universidad

La calle toma el nombre de una ermita medieval dedicada a San Onofre, anacoreta egipcio del siglo IV. La devoción al santo se vincula a Francisco Ramírez de Madrid «El Artillero», secretario del rey Fernando y capitán de artillería de los Reyes Católicos, quien le atribuyó el éxito en la toma de Málaga (1487) y le consagró varias capillas. Pedro de Répide señala que la ermita ya estaba en ruinas bajo Carlos I, en la primera mitad del siglo XVI.

Calle de apenas sesenta metros que arranca en Fuencarral y muere contra el costado del convento de las Mercedarias de don Juan de Alarcón, las que el barrio llama Las Alarconas, ya en Valverde. Con su nombre aparece en el plano de Texeira de 1656, y lo arrastra desde tiempo que nadie recuerda: cuando el norte de la villa era bosque cruzado por arroyos, hubo aquí una ermita a San Onofre, anacoreta del siglo IV que pasó más de sesenta años en el desierto de Egipto. Que su devoción prendiera por aquí tiene un responsable: Francisco Ramírez de Madrid, El Artillero, que tras la toma de Málaga en 1487 atribuyó al santo su victoria y le levantó capillas. En el número 4 una placa recuerda al niño que vivió allí entre 1873 y 1882: Isaac Albéniz, en los años en que se formaba en el Real Conservatorio. Y quien hoy mantiene vivo el nombre de la calle es el Horno de San Onofre, abierto desde 1972 sobre la vieja confitería El Buen Gusto que Galdós citó en Fortunata y Jacinta.
Isaac Albéniz vivió en el número 4 entre 1873 y 1882, años en que estudiaba en el Real Conservatorio de Música. El Ayuntamiento de Madrid instaló una placa conmemorativa en el edificio en 2009. En esos mismos años funcionaba en la calle la confitería El Buen Gusto, que Benito Pérez Galdós menciona en Fortunata y Jacinta.

Sus nombres

  • Calle de San OnofreAnterior a 1656 — actualidad
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (8)

Cruces y bocacalles