Calle de Mateo Inurria
Honra al escultor cordobés Mateo Inurria (1867-1924), que pasó sus últimos años en una casa de Chamartín situada en esta misma calle.
Mateo Inurria Lainosa nació en Córdoba en 1867 y murió en Madrid en 1924. Modeló desnudos de superficie pulida y aire sereno —Deseo, Forma, Ídolo eterno— que lo situaron entre los escultores españoles más buscados de su tiempo, capaces de extraer de la piedra una piel casi tibia. También dejó retratos y monumentos públicos, y enseñó modelado en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, después de haber dirigido años antes la de Córdoba.
En 1913 trasladó su vida a Madrid, y hacia el final compró una casa de campo, la Villa Udia, en los entonces despoblados afueras de Chamartín. Aquella finca se levantaba en la vía que hoy lleva su apellido, de modo que la calle marca el lugar donde el escultor vivió y trabajó sus últimos años, lejos del bullicio de una ciudad que aún no había alcanzado este borde norte.
El nombre cobra otra resonancia por dónde desemboca. Mateo Inurria muere en la plaza de Castilla, ese cruce monumental donde confluyen Bravo Murillo y Agustín de Foxá bajo las torres inclinadas. Quien la recorre pasa del recuerdo de un cordobés que esculpía cuerpos en reposo al tráfico más ruidoso de la capital, en apenas ochocientos metros.