Calle de las Platerías
El nombre alude al oficio del platero: una platería es la calle o el barrio donde estos artesanos del oro y la plata tenían taller y tienda.
La vía guarda memoria de un pueblo desaparecido. Antes de que Madrid lo anexionara, Chamartín de la Rosa era una aldea de secano de una treintena de casas, y esta calle hacía de eje principal del caserío. A su alrededor se levantaron con el tiempo una tahona y una fábrica de curtidos.
Si en la vía llegaron a trabajar plateros, o si el rótulo solo trasladó a la aldea un nombre de oficio prestado de la villa, no ha quedado registrado. La calle se prolonga hoy en la de los Caídos de la División Azul, y en su esquina con el final del paseo de la Habana sobrevive la Quinta de San Enrique, palacete que el financiero francés Louis Guilhou levantó cuando alrededor todavía había era y rastrojo.