Calle de las Aguas

Barrio de las Letras · Palacio

El nombre documenta la abundancia de manantiales que afloraban en esta zona baja de la antigua Morería. La explicación más sólida la dan Peñasco y Cambronero (1889): la depresión del terreno, combinada con los veneros, formaba grandes charcos y barrizales que dieron nombre popular a la vía. Una hipótesis secundaria, recogida por Gato por Madrid y por el blog El ático de Aguas, atribuye el nombre a un vecino propietario llamado Juan de Aguas que vivió allí en el siglo XVII, aunque su rastro documental es débil. La leyenda de unos baños árabes derribados por Alfonso X circula en varias fuentes pero ninguna la respalda con documento original.

La calle discurre entre Calle de Don Pedro y Calle de Tabernillas, cortada a mitad de su corto trazado por la Carrera de San Francisco, en el corazón de lo que fue la Morería medieval de Madrid. El terreno desciende hacia el arroyo de San Pedro, y esa topografía explica su historia: los manantiales que brotaban aquí abastecían los caños de la fuente de San Pedro el Viejo —⁠mencionada como «sci.petri» en el fuero de 1202⁠— y regaban las huertas del Pozacho, el espacio hoy ocupado por el Viaducto. En temporada de lluvias la calle recibía el desborde del arroyo y varias corrientes más, lo que reforzó el topónimo ante cualquier otra explicación posible. Las aguas servían también al matadero cercano, donde lavaban las tripas del ganado, y sobraban las que quedaban. El nombre aparece ya como «Aguas» en el plano de Texeira (1656) y en el de Espinosa (1769), lo que sitúa su fijación al menos en el primer tercio del siglo XVII. Capmany (1863) la registra sin cambio. Peñasco y Cambronero (1889) recogen la tradición de los baños árabes con reservas explícitas —⁠«acaso legendarios»⁠— y se inclinan por la explicación hidrológica. Répide, nacido en la cercana Calle de la Morería en 1882, la describe en sus artículos de crónica urbana como «quieta y apacible, formada casi toda por casas antiguas», con un solo comercio reseñable: una tahona. También alojó un Centro Republicano. En el número 9 funcionó el Teatro de Talía —⁠también llamado Teatro de la Esmeralda⁠—⁠, activo entre 1867 y 1898 según el registro de Juan Antonio Peyronnet. En la esquina de ese mismo número con la Carrera de San Francisco tuvo su taller Antonio Apruzzese (Madrid, 1906–1995), constructor, afinador e intérprete de organillos, hijo de Luigi Apruzzese, el italiano de Caserta al que se atribuye la introducción del instrumento en Madrid hacia 1890. En 2009 el taller sobrevivía como almacén-museo con instrumentos de ambos artesanos.
Pedro de Répide relata en sus crónicas que siendo niño lo llevaron al Teatro de Talía del número 9 a ver el auto El nacimiento del Mesías. El teatro, que también se llamó de la Esmeralda, fue un establecimiento provisional que abrió en 1867 y cerró hacia 1895, demolido el edificio en 1898. Répide lo recordaba décadas después como su primera experiencia teatral, en una calle que definió como la más quieta de aquel Madrid antiguo.

Sus nombres

  • Calle de las AguasAnterior a 1656
Naturaleza Paisaje origen disputado
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