Calle de las Aguas

La Latina·Palacio

El nombre documenta la abundancia de manantiales que afloraban en esta zona baja de la antigua Morería. La explicación más sólida la dan Peñasco y Cambronero (1889): la depresión del terreno, combinada con los veneros, formaba grandes charcos y barrizales que dieron nombre popular a la vía. Una hipótesis secundaria, recogida por Gato por Madrid y por el blog El ático de Aguas, atribuye el nombre a un vecino propietario llamado Juan de Aguas que vivió allí en el siglo XVII, aunque su rastro documental es débil. La leyenda de unos baños árabes derribados por Alfonso X circula en varias fuentes pero ninguna la respalda con documento original.

La Calle de las Aguas baja en pendiente desde la Calle de Don Pedro hasta la Calle de Tabernillas, partida por la Carrera de San Francisco, en el corazón de lo que fue la Morería medieval. El nombre no esconde misterio: el terreno cae hacia el antiguo arroyo de San Pedro, y por aquí brotaban manantiales que llenaban los caños de la fuente de San Pedro el Viejo y regaban las huertas del Pozacho. Cuando llovía, el agua estaba por todas partes. El rótulo ya figura como «Aguas» en el plano de Texeira de 1656. Répide, nacido a un paso de aquí, la pintaba quieta y apacible, casi toda de casas antiguas. En la esquina con la Carrera de San Francisco tuvo su taller Antonio Apruzzese, constructor e intérprete de organillos, hijo del italiano al que se atribuye haber traído el instrumento a Madrid hacia 1890.
Pedro de Répide relata en sus crónicas que siendo niño lo llevaron al Teatro de Talía del número 9 a ver el auto El nacimiento del Mesías. El teatro, que también se llamó de la Esmeralda, fue un establecimiento provisional que abrió en 1867 y cerró hacia 1895, demolido el edificio en 1898. Répide lo recordaba décadas después como su primera experiencia teatral, en una calle que definió como la más quieta de aquel Madrid antiguo.

Sus nombres

  • Calle de las AguasAnterior a 1656
Naturaleza Paisaje origen disputado
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