Calle de la Flor Alta

Barrio de Universidad

El nombre procede de los jardines y huertas de la quinta que don García de Barrionuevo de Peralta poseía en los terrenos que luego ocupó la plaza de los Mostenses. El terreno tenía dos cotas distintas: en la parte elevada se cultivaban flores que los vecinos llamaban «altas»; en la parte baja, «bajas». Vendida la finca y abiertas las calles, los dos adjetivos topográficos sobrevivieron como nombres de vía. La calle ya figura como «Flor Alta» en el plano de Texeira (1656), lo que la convierte en uno de los topónimos más antiguos del barrio de Universidad.

La calle une la calle de los Libreros —⁠antes llamada de la Justa⁠— con la intersección de San Bernardo y la Gran Vía, en el barrio de Universidad, distrito Centro. Su longitud es escasa: poco más de un pasillo entre dos arterias mayores. Junto con la calle de la Flor Baja formaban originalmente una vía continua, cortada a finales del siglo XVI o principios del XVII por la calle Ancha de San Bernardo y separada definitivamente, siglos después, por la apertura de la Gran Vía en los años treinta del siglo XX. El edificio más notable de la calle es el Palacio de Altamira, hoy sede del Instituto Europeo de Diseño. Ventura Rodríguez proyectó en 1772 una residencia para el marqués de Astorga y conde de Altamira que debía ocupar toda la manzana entre San Bernardo, Marqués de Leganés, Libreros y Flor Alta. Las obras comenzaron en 1788, y en 1789 se presentó una maqueta al rey Carlos IV con motivo de su coronación. Solo se ejecutó el frente que da a Flor Alta, unos 1.344 metros cuadrados de los varios miles proyectados. El palacio no se terminó. En 1887 el arquitecto Mariano Belmás acometió reformas para homogeneizar estéticamente lo construido. En 1977, cuando su estado era de ruina avanzada, fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional; en 2004 lo adquirió el IED por 4,2 millones de euros y lo restauró con intervención de Gabriel Allende. En el número 9 funcionó desde el 9 de enero de 1887 el Centro Instructivo del Obrero, sociedad fundada entre otros por Alberto Aguilera, Manuel Ortiz de Pinedo y José Jackson Veyán. En su primer curso académico (1887-1888) matriculó a 1.389 trabajadores en asignaturas de instrucción primaria, dibujo, geometría, historia, idiomas y oficios. Los estatutos se publicaron en 1889. El local pasó después a sala de baile popular, frecuentada por la sociedad madrileña de principios del siglo XX. Durante el franquismo la calle llevó brevemente el nombre de Federico Balart, poeta y crítico literario del siglo XIX. En 1941 recuperó el topónimo histórico.
Cuando en 1789 se presentó a Carlos IV, durante las fiestas de su coronación, la maqueta del palacio proyectado por Ventura Rodríguez para el conde de Altamira, el rey se negó a que la obra se completara según el proyecto original. La versión que recogen las crónicas atribuye la negativa a los celos del monarca: el palacio habría rivalizando en tamaño y suntuosidad con el Palacio Real. Solo se construyó el frente de Flor Alta, una fracción del conjunto planeado.

Sus nombres

  • Calle la Flor1656
  • Calle de la Flor Altac. 1656 – c. 1939
  • Calle de Federico Balartc. 1939 – 1941
  • Calle de la Flor Alta1941 – hoy
Naturaleza Plantas y cultivos origen disputado
Ver fuentes (9)

Cruces y bocacalles