Calle de Eugenio Salazar
Recuerda a Eugenio de Salazar y Alarcón, escritor y jurista madrileño del siglo XVI que dejó una obra poética casi inédita en vida.
Eugenio de Salazar y Alarcón nació en Madrid hacia 1530, hijo del historiador Pedro de Salazar. Estudió leyes en Alcalá y Salamanca y se licenció en Sigüenza, y desde ese título de jurista construyó una carrera que lo llevó al otro lado del Atlántico: fue oidor en Santo Domingo, fiscal en Guatemala y, ya en México, fiscal y luego oidor de la Audiencia, donde residió más de dos décadas antes de regresar a España.
Su huella perdura por la pluma. Reunió casi toda su producción en un voluminoso manuscrito, la Silva de poesía, con sonetos, canciones y composiciones al gusto italianizante que dominaba a finales del siglo XVI. La obra apenas circuló entonces y hoy se conserva en una academia madrileña, lejos todavía de la fama que tuvieron sus contemporáneos.
Más conocidas son sus cinco Cartas en prosa, escritas con un humor festivo que retrata su manera de mirar la vida. En ellas un literato del Siglo de Oro se permite reírse de sí mismo y de su mundo, algo poco habitual en la solemnidad de la época.
La calle discurre por el barrio de Ciudad Jardín, en Chamartín, una zona trazada en las primeras décadas del siglo XX como ensayo de ciudad ajardinada con hileras de casas bajas. Allí, un poeta que pasó buena parte de su vida entre las Indias presta su nombre a una vía tranquila de hotelitos y jardines.