Calle de Daniel
Lleva un nombre de pila de raíz hebrea, el del profeta Daniel, aunque no se ha conservado constancia de a quién quiso honrar el callejero.
Una placa con un solo nombre de pila, sin apellido ni cargo, deja al paseante sin pistas. La calle de Daniel es una vía corta del barrio de Nueva España, en Chamartín, y el porqué de su rótulo no está documentado de forma fiable: no se conserva el acuerdo municipal ni la persona concreta a la que rinde memoria.
El nombre sí tiene una raíz clara. Daniel viene del hebreo Daniyyel, que suele traducirse como «Dios es mi juez», de la unión de la raíz din, juzgar, con El, Dios. Es el nombre del profeta del Antiguo Testamento, el judío llevado cautivo a Babilonia que interpretaba sueños en la corte de Nabucodonosor. La tradición lo recuerda también en el foso de los leones, donde pasó una noche entre las fieras y salió sin un rasguño. La Iglesia lo venera como santo, y de ahí pasó a ser uno de los nombres de pila más extendidos.
Ese es el terreno seguro: el santo y profeta detrás del nombre. Lo que no puede afirmarse es que la calle se dedicara a él y no a un Daniel de carne y hueso, vecino, propietario o promotor de la zona, como ocurrió con otras vías de las antiguas colonias de Chamartín bautizadas con nombres de pila sueltos. Sin papeles que lo aclaren, el destinatario del rótulo queda sin determinar.