Calle de Chinchilla

Sol

La calle debe su nombre a Francisco de Chinchilla, alcalde de Casa y Corte y ministro del Santo Oficio de Madrid en el primer tercio del siglo XVII. Compró terrenos colindantes al monasterio de San Martín, levantó su residencia y abrió la vía que quedó asociada a su apellido.

Francisco de Chinchilla fue alcalde de Casa y Corte y ministro del Santo Oficio. Su firma pesó en el proceso contra Rodrigo Calderón, el favorito caído en desgracia, a quien votó ejecutar en 1621. Pero su mala fama madrileña nació de algo más doméstico. Quiso prohibir que los vecinos dejaran animales muertos pudriéndose en la calzada, medida razonable que el barrio recibió como una afrenta. La respuesta fue de puntería negra: empezaron a depositar perros y gatos muertos en su misma puerta. De aquel pulso quedó un dicho a su costa, «¡hasta los perros le conocen!». La calle pagó cara la llegada del siglo XX. Al abrirse la Gran Vía a partir de 1910, las obras se llevaron por delante los números 9 y 11, y lo que era una travesía completa quedó en una bocacalle corta y torcida entre la Gran Vía y la calle de la Abada. Ningún monumento se asomó nunca a ella: su único título de gloria sigue siendo el alcalde al que los perros conocían demasiado bien.
Dos mujeres sorprendidas por Chinchilla pelando aves muertas en la calle respondieron que solo comían lo que hallaban en su «basurero», señalando la propia calzada del magistrado; al día siguiente apareció una lechuza clavada en la esquina de su casa, y el vecindario comenzó a llamar al tramo «calle de la Lechuza».

Sus nombres

  • Calle de la Lechuzasiglo XVII (fecha exacta no consta) – 1835
  • Calle de Chinchilla1835 – actualidad
Personas Políticos y gobernantes origen disputado
Ver fuentes (7)

Cruces y bocacalles