Calle de Beatriz Galindo

Barrio de Palacio

La calle lleva el nombre de Beatriz Galindo (Salamanca, h. 1465 – Madrid, 23 de noviembre de 1535), humanista conocida en toda la corte como «La Latina» por su dominio del latín clásico. El Ayuntamiento de Madrid tardó siglos en rendirle tributo vial; según Pedro de Répide, la rotulación se produjo entre el final del siglo XIX y el comienzo del XX, y la calle quedó en un paraje modesto entre la Cuesta de los Ciegos y la Cuesta de Javalquinto.

La calle traza un arco sinuoso y empinado a lo largo de las laderas del antiguo cerro de las Vistillas, desde la Calle de Segovia hasta la Calle de San Buenaventura, bordeando el flanco sur de los que hoy son los Jardines de las Vistillas. Administrativamente pertenece al barrio de Palacio, distrito Centro, aunque el uso popular la inscribe en el ámbito llamado «La Latina», denominación turística más que administrativa. El trazado corresponde a uno de los cuatro accesos históricos que salvan el desnivel del barranco del arroyo de San Pedro: junto a la Cuesta de los Ciegos (con su escalinata de 254 peldaños construida en la Segunda República), la Cuesta de Javalquinto y la Calle de Caños Viejos, forma el sistema de vías de subida a las Vistillas. El plano de Texeira (1656) ya documenta el barranco y los rudimentos de este trazado, aunque sin el nombre actual; en el plano de Espinosa (1769), la zona aparece como «Plazuela de los Caños Viejos», sin rotulación específica para esta calleja. Beatriz Galindo llegó a Madrid tras enviudar de Francisco Ramírez de Madrid «el Artillero» —⁠capitán de artillería de los Reyes Católicos, muerto en 1501 en Lanjarón⁠—⁠. Se instaló en la villa y ejecutó los proyectos piadosos que ambos habían concebido: el Hospital de la Concepción de Nuestra Señora, conocido popularmente como «Hospital de la Latina» (fundado 1499, terminado 1507), el Convento de la Concepción Francisca (1502) y el Convento de la Concepción Jerónima (1506). Las tres obras se levantaron extramuros, junto a la Puerta de los Moros, en lo que hoy es el entorno de la Calle de Toledo y la Plaza de la Cebada. El hospital fue demolido en 1904 para ensanchar la Calle de Toledo; la portada gótico-mudéjar se salvó y hoy se conserva en la Escuela de Arquitectura de la Ciudad Universitaria. Los sepulcros de alabastro de Beatriz y Francisco, atribuidos al taller de Francisco Giralte (h. 1531), permanecen en paradero institucional tras varios traslados: del convento al Museo Municipal (1891) y de allí a El Goloso (1965). Fue precisamente la popularidad de esas fundaciones lo que dio el apodo «La Latina» al hospital y, por extensión, al barrio. La calle que hoy lleva su nombre queda, sin embargo, al oeste de esos edificios, en la ladera de las Vistillas, territorio que Beatriz no pisó de forma directamente documentada. Répide señala que el Ayuntamiento tardó en reconocerla y que eligió para ello un rincón apartado, lo que explica la discreta ubicación de la vía respecto a los lugares con los que la humanista estuvo materialmente asociada.
Los sepulcros de alabastro de Beatriz Galindo y Francisco Ramírez que se conservaban en el Convento de la Concepción Jerónima eran en realidad cuatro: dos en el hospital y dos en el convento. Todos permanecieron vacíos a lo largo de su historia, lo que los convierte en cenotafios sin cuerpo. Tras el derribo del conjunto en 1904, los sepulcros pasaron al Museo Municipal y en 1965 fueron trasladados al cementerio de El Goloso, donde siguen.

Sus nombres

  • Sin denominación registrada (zona de barrancos y cuestas sin calle formalizada)Hasta finales del siglo XIX
  • Calle de Beatriz GalindoFinales del siglo XIX – principios del siglo XX (fecha exacta no documentada)
Personas Escritores y artistas origen disputado
Ver fuentes (12)