Calle de Alenza

Ríos Rosas

Honra a Leonardo Alenza Nieto, pintor madrileño del siglo XIX que retrató la vida de las clases más pobres de la ciudad.

El nombre recuerda a Leonardo Alenza Nieto, pintor nacido en Madrid en 1807 y muerto aquí mismo, de tuberculosis, en 1845, sin haber cumplido los treinta y ocho. Se formó en la Academia de San Fernando, miró al Goya tardío y oscuro y siguió su rastro: escenas de mercado, mendigos, gente del arrabal. Fue el cronista pictórico de la Madrid más pobre, la que no posaba para retratos de salón. Romántico de pleno derecho, Alenza acabó riéndose del propio Romanticismo. Su obra más recordada, la Sátira del suicidio romántico, pone en clave de burla la muerte voluntaria que cortejaban los jóvenes desengañados: un hombre demacrado se arroja al vacío desde una roca con un puñal en la mano, rodeado de los emblemas del artista atormentado, la calavera, los libros, el laurel. Vivió poco y mal, y esa biografía breve reforzó su leyenda de pintor maldito. La calle sube de Ríos Rosas a Raimundo Fernández Villaverde, en pleno barrio de Ríos Rosas. Durante buena parte del siglo XX tuvo trasiego de viajeros por la estación de autobuses de Continental Auto, que funcionó aquí hasta su traslado al intercambiador de Avenida de América en 1999. Hoy comparte acera con la Escuela de Minas y su museo, en un tramo más callado que aquellas salidas hacia el norte.
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