Calle de Agustín de Betancourt

Ríos Rosas

Honra al ingeniero canario Agustín de Betancourt y Molina (1758-1824), fundador de la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales.

El nombre recuerda a Agustín de Betancourt y Molina, nacido en Puerto de la Cruz (Tenerife) en 1758. Procedía de una familia acomodada de la isla y en 1778 recibió ayuda de la corona para formarse en Madrid. Su curiosidad lo llevó por la física experimental y la metalurgia entre París y Londres, y de ahí a una vida de ingeniero errante que terminó al servicio del zar Alejandro I, en San Petersburgo, donde murió en 1824. Su huella española pesa más que su biografía viajera. Fundó el Cuerpo de Ingenieros de Caminos y Canales y, en 1802, la escuela que formaría a quienes trazaron carreteras, puentes y canales del país; fue además su primer director. También impulsó el telégrafo óptico en España y puso en marcha en 1799 la línea entre Madrid y Aranjuez. Hay quien lo apoda el Da Vinci canario, por la variedad de máquinas e inventos que salieron de su cabeza. La calle guarda otra memoria, más terrenal. Es lo que queda del viejo Paseo del Hipódromo, el camino que bordeaba el hipódromo de la Castellana, inaugurado en 1878 y centro de la vida elegante madrileña hasta su demolición en 1933. Por aquí trotaban los caballos y paseaban las damas con sombrilla. Hoy el trazado lleva el nombre del hombre que enseñó a España a construir sus caminos.
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