Calle de Agustín de Betancourt
Honra al ingeniero canario Agustín de Betancourt y Molina (1758-1824), fundador de la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales.
El nombre recuerda a Agustín de Betancourt y Molina, nacido en Puerto de la Cruz (Tenerife) en 1758. Su curiosidad lo llevó por la física experimental y la metalurgia entre París y Londres, y de ahí a una vida de ingeniero errante que terminó al servicio del zar Alejandro I, en San Petersburgo, donde murió en 1824.
Su huella española pesa más que su biografía viajera. Fundó el Cuerpo de Ingenieros de Caminos y Canales y, en 1802, la escuela que formaría a quienes trazaron carreteras, puentes y canales del país. También impulsó el telégrafo óptico en España. Hay quien lo apoda el Da Vinci canario, por la variedad de máquinas que salieron de su cabeza.
La calle guarda otra memoria, más terrenal. Es lo que queda del viejo Paseo del Hipódromo, el camino que bordeaba el hipódromo de la Castellana, centro de la vida elegante madrileña hasta su demolición en 1933. Por aquí trotaban los caballos y paseaban las damas con sombrilla.