Calle Valeria
Toma su nombre del asteroide 611 Valeria, dentro de la tradición del barrio de Adelfas de bautizar sus calles con nombres de planetas menores.
El nombre viene del cielo, no de una persona. En el barrio de Adelfas, una tanda de calles abiertas en el siglo XX se rotuló con nombres de asteroides, esos cuerpos pequeños que orbitan el Sol entre Marte y Júpiter. La calle de Valeria pertenece a esa serie y recuerda al asteroide 611 Valeria.
Ese asteroide lo descubrió el astrónomo estadounidense Joel Hastings Metcalf el 24 de septiembre de 1906, desde Taunton, en Massachusetts. Metcalf era ministro unitario y aficionado a fabricar sus propios telescopios, y con ellos cazó decenas de planetas menores en los primeros años del siglo. El nombre Valeria parece proceder de la designación provisional que recibió el cuerpo al ser hallado, 1906 VL; más allá de ese juego de letras, no se ha conservado constancia de a quién o a qué aludía.
La calle resulta breve, apenas un centenar de metros en el extremo sureste del distrito de Retiro, entre el trazado de manzanas que crecieron junto a las vías del tren. Quien la recorre pisa el nombre de una roca de varias decenas de kilómetros que, mientras tanto, sigue dando vueltas al Sol cada poco más de cinco años, ajena a la placa que la homenajea en el suelo de Madrid.