Túnel de Pío XII
Toma su nombre de la avenida de Pío XII que discurre sobre él, dedicada al papa Pío XII, el romano Eugenio Pacelli, que rigió la Iglesia católica entre 1939 y 1958.
Bajo las dieciocho vías de la estación de Chamartín corre este pasaje, perforado sin que los trenes dejaran de circular. Los ingenieros empujaron cajones de hormigón de más de ciento cincuenta metros por debajo de los andenes, y el trazado se hunde hasta un tercer nivel para esquivar las líneas 1 y 10 del metro y el paseo de la Castellana. Por sus carriles pasan unos veinte mil vehículos al día.
El nombre no nace del túnel, sino de la avenida de Pío XII que lo cubre en superficie, una de las arterias señoriales del norte de la ciudad. Honra a Eugenio Pacelli, romano nacido en 1876, diplomático del Vaticano antes que pontífice: fue nuncio en Baviera y luego en Alemania, y secretario de Estado de la Santa Sede. Elegido papa en 1939, con el nombre de Pío XII, su reinado coincidió casi exacto con los años de la Segunda Guerra Mundial y se prolongó hasta su muerte en 1958. Su figura sigue discutida por el silencio público de la Iglesia ante el Holocausto.
En el número 46 de esa avenida se alza la Nunciatura Apostólica, la embajada de la Santa Sede en España, donde se han alojado pontífices de visita en Madrid. El túnel pasa varios metros por debajo, y las obras de la estación lo cierran al tráfico cada cierto tiempo.