Travesía de Santiago Cordero
Lleva el nombre de un Santiago Cordero del que no ha quedado constancia documentada, al modo de tantas calles de Valdeacederas bautizadas con el nombre de quienes cedieron los terrenos.
Un tramo corto, apenas noventa metros, enlaza con la calle de la que toma el nombre en pleno Valdeacederas. La travesía nació del mismo tejido apretado de callejuelas con que el barrio creció a las afueras de Madrid, cuando Tetuán todavía era un arrabal de huertas y casas bajas pegado a los arroyos.
De Santiago Cordero no se ha conservado constancia fiable. En Valdeacederas se repite un patrón conocido: muchas calles llevan el nombre de los propietarios que parcelaron sus fincas y las cedieron al trazado urbano a cambio de figurar en el callejero. Lo más probable es que Cordero fuera uno de esos dueños de suelo, anónimo para la historia general aunque perpetuado en una placa. Atar el nombre a una persona concreta, con fechas y oficio, sería inventar lo que las fuentes no respaldan.
El barrio mismo cuenta su origen en el nombre: Valdeacederas, el valle de las acederas, esa planta de hojas ácidas que crecía junto a los regatos donde se asentaron los hortelanos. Sobre ese suelo de huerta se levantó después la cuadrícula de manzanas en la que la Travesía de Santiago Cordero es una costura breve entre dos calles mayores.