Puente de Praga
Toma su nombre de Praga, capital de la entonces Checoslovaquia, cuando el Ayuntamiento de Madrid se lo asignó en 1932.
El nombre cruza media Europa: viene de Praga, la capital de lo que entonces era Checoslovaquia. El Ayuntamiento lo asignó en 1932, en tiempos de la Segunda República, al puente que salvaba el Manzanares prolongando el paseo de Santa María de la Cabeza hacia la carretera de Toledo.
Antes de ese bautizo culto, los madrileños lo llamaban de otro modo. La primera estructura, una pasarela metálica de hacia 1925, servía sobre todo para llevar reses al Matadero municipal de la orilla de Arganzuela. De ahí su apodo: el puente del Matadero, con el ganado desfilando sobre el río camino del sacrificio.
La dictadura intentó imponerle en 1952 el nombre de los Héroes del Alcázar de Toledo, pero el vecindario siguió diciendo Praga. La cimentación falló y en los años sesenta se levantó el puente actual, de hormigón pretensado. En 2009 el pleno recuperó por unanimidad el nombre histórico: Praga volvió al Manzanares.