Plaza de Cataluña
La plaza toma el nombre de Cataluña, la región del nordeste peninsular.
El nombre traslada al callejero madrileño a Cataluña, la región del nordeste de la península, bañada por el Mediterráneo y cruzada por el Ebro en su tramo final. La Plaza de Cataluña se abre en el borde oriental de la colonia de El Viso, en el eje de la Calle del Príncipe de Vergara, que en su recorrido hacia el norte va engarzando una sucesión de plazas dedicadas a territorios y repúblicas: tras la Plaza del Marqués de Salamanca llegan esta de Cataluña y, más adelante, las de Ecuador, la República Dominicana y el Perú. El topónimo se inscribe así en esa costumbre madrileña de rotular plazas y avenidas con nombres de regiones de España y de naciones americanas.
El contraste con el resto de El Viso es nítido. La colonia, levantada en los años treinta como cooperativa de casas económicas y convertida pronto en enclave de chalés, bautizó casi todas sus calles con ríos peninsulares: Cinca, Segre, Darro, Turia, Nervión, Tormes. En medio de ese mapa fluvial, la plaza nombra una región entera en lugar de un cauce.
No se ha conservado constancia documentada del acuerdo concreto que fijó esta dedicatoria ni de su fecha exacta.